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SICA5, Sociedad instituyente y clínica de la alteridad. Un acercamiento a la obra de Cornelius Castoriadis. Resistencia, alteridad y autonomía. Quinta fase, 2015-2016, 19 de octubre de 2016, 12h00m, México, DF. LA INSTITUCIÓN IMAGINARIA DE LA SOCIEDAD: OPUS MAGNUM. Responsable: Dr. Rafael Miranda Redondo. Sesión 14de15: LAS SIGNIFICACIONES IMAGINARIAS SOCIALES, 549 – 570. Líneas de trabajo: Magma de significaciones imaginarias sociales; apuntalamiento; posición de la significación y de un mundo de significaciones.

Miguel Aponte

Castoriadis postula el reconocimiento de una ineludible perspectiva antropológica para el mundo humano, no solamente porque no hay conexión ontológica con trascendencia divina alguna, sino porque, a la vez, este mundo humano queda definido por la cuestión del sentido y la posibilidad derivada de la resignificación inagotable de ese sentido humano. Un sentido que necesariamente es creación radical. Presentificación y no solamente representación.

Ojos bien cerrados

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Para Castoriadis, el hombre tanto en su dimensión individual como social y todo lo histórico-social, emergerá como institución a partir del caos para instituirse como sociedad, en todas sus formas; y la pregunta es, ¿qué es lo que mantiene unida cada vez a esta sociedad? En su perspectiva, aquello que da contenido y unidad a la sociedad es precisamente el magma de significaciones imaginarias sociales que imputan sentido y originan la institución. No hay acá apelación alguna a la naturaleza identitaria como sustancia positiva de lo histórico-social. Para Castoriadis lo identitario es solamente instrumento de repetición.

La perspectiva identitaria es incapaz de dar cuenta de las circunstancias y momento a partir del cual la sociedad ya no es más la misma sociedad; no permite entender la alteridad que es autoalteridad. No solamente de aquella sociedad que deja de ser, sino -y estamos obligados a prestar atención a esto- aquella que buscamos; es decir, la perspectiva identitaria impide advertir cuando la institución no es lo que sus representantes interesados creen que es; e, igualmente, es aquella que no deja ver cuándo el proyecto de sociedad que buscamos y al que queremos dar lugar, no “está siendo”.

En este sentido, lo verdaderamente importante y radical de la alteridad es ser capaces de cuestionar la institución propia y, si hablamos desde la cultura de izquierda, de ver cómo y por qué los proyectos de transformación que están “siendo”, constituyen en realidad otras expresiones de las mismas significaciones que aspiramos superar.

¿En qué momento la sociedad deja de ser lo que es, para ser otra cosa? Y, ¿en qué momento la sociedad que estamos buscando, nuestro proyecto de transformación, que como agentes de transformación estamos “realizando”, no está siendo y no va a llegar a ser? Lo que queremos destacar es que la perspectiva castoridiana no trata solamente acerca de cómo lo instituido -atrapado en lo identitario- no es ya; sino también, cómo lo instituyente tampoco es. Se trata de ver el asunto no solo como ocultamiento de lo instituido, sino también como autoengaño del instituyente -en realidad, del agente instituyente- respecto a su realización.

Las significaciones imaginarias cada vez dominantes no solamente es que impiden u ocultan la autoalteración explícita de la institución, sino que impiden u ocultan la alteridad misma aún presumiendo que las fuerzas del instituyente están allí pugnando por dar lugar a otra institución, en forma supuestamente explícita. Dicho de otra forma, el agente instituyente puede estar atrapado en la cosmovisión dominante -la significación imaginaria, en la perspectiva de Castoriadis- y reproduciendo lo que trágicamente cree estar alterando.

¿Cuándo una sociedad deja de ser esa sociedad y es otra sociedad?; y ¿cuándo esa otra sociedad no emergerá, no está siendo, porque las significaciones imaginarias centrales no han sido superadas en la propuesta de transformación? El cuestionamiento y la puesta en entredicho de tales significaciones imaginarias terminan atrapando en sí mismas al proyecto revolucionario. Esto último nos plantea la necesidad muy claramente expuesta por Castoriadis de ser capaces de percibir cuándo aquello que buscamos no es y debe ser resignificado.

Es la cuestión del instituyente cuando deja de hacer explícita su propia alteridad, incluso antes de hacerse nueva institución y termina atrapado por aquello instituido que presume estar alterando; la reflexión alude, para nosotros, precisamente a la supuesta disyunción entre las categorías “socialismo” (y) “barbarie”[1], tal como se presentó para Castoriadis en la primera mitad del siglo XX pasado -que la tradición de la cultura de izquierda considera “excluyentes”- y cómo se presenta hoy, luego de las realizaciones del socialismo real hasta estos comienzos del siglo XXI.

Las preguntas y el cuestionamiento acerca de los destinos de la barbarie contemporánea deberían incluir aquellas que aluden a las fuerzas de la transformación y a sus representantes y, en la medida en que seguimos vinculando el proyecto por la autonomía con el socialismo, a los movimientos de la izquierda real. ¿Hasta qué punto las fuerzas de la transformación encarnadas en el socialismo tradicional extraviaron hace ya décadas -quizá desde su origen- toda posibilidad del proyecto revolucionario?

Dicho más directamente, ¿el fracaso de la teoría marxista no tendría que ser reconocido como un fracaso de origen de la propia formulación teórica? ¿No es esto lo que puede ser superado con el proyecto de la sociedad autónoma de Castoriadis? Si la revolución es resignificación de sentido, ¿no puede ser este proyecto una verdadera resignificación del asunto de la transformación social? Si la revolución es esa puesta en entredicho de la significación imaginaria central de una sociedad, cuando esa significación ya no da respuesta a las preguntas esenciales que la han mantenido unida, ¿no deberíamos abandonar las categorías dominantes, incluida la del socialismo, y reivindicar las propias de la sociedad autónoma en proyecto, como proyecto democrático? ¿No es esta la conclusión radical a que llegó el propio Castoriadis y a la que deberíamos llegar a la luz de la experiencia histórica de las revoluciones que han sido?

Caracas, 23 de octubre de 2016

Castoriadis, Cornelius (2010), La institución imaginaria de la sociedad, Tusquets, Buenos Aires.

[1] Castoriadis había dicho “Socialismo o barbarie”, expresión de Rosa Luxemburgo momentos antes de ser trágicamente asesinada.

SICA5, Sociedad instituyente y clínica de la alteridad. Un acercamiento a la obra de Cornelius Castoriadis. Resistencia, alteridad y autonomía. Quinta fase, 2015-2016, 19 de octubre de 2016, 12h00m, México, DF. LA INSTITUCIÓN IMAGINARIA DE LA SOCIEDAD: OPUS MAGNUM. Responsable: Dr. Rafael Miranda Redondo. Sesión 14de15: LAS SIGNIFICACIONES IMAGINARIAS SOCIALES, 549 – 570. Líneas de trabajo: Magma de significaciones imaginarias sociales; apuntalamiento; posición de la significación y de un mundo de significaciones.

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