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Sesión 10/15: La institución imaginaria de la sociedad. La institución histórico social: el individuo y la cosa, págs. 469 – 487. Línea de trabajo: La representación como presentación; lo que hace ser la falta; contenido social-histórico de la sublimación.

Miguel Aponte

El individuo no es un fruto de la naturaleza, ni siquiera tropical, sino creación e institución social (2010:487). Castoriadis

¿Qué es lo natural del ser humano? ¿Cuál es el “sentido” que esa naturaleza tiene, contiene y transfiere a ese ser humano? La respuesta de Castoriadis es que, aunque apalancado en el primer estrato natural, nada del ser humano es natural, nada de aquel apuntalamiento es o contiene sentido, lo humano no es natural, es otra cosa: creación e institución. Sobre la naturaleza ocurre todo y no es poca cosa; pero una vez establecido esto, nada se debe a ella.

La conclusión castoridiana parte pues de un núcleo propositivo que no es materialista por encima de todo, pero a la vez no es idealista por encima de todo. ¿Cómo entender esto? Respuesta: no puede entenderse en el marco de la filosofía de la determinidad, ontología unitaria u ontoteología que ha dominado el pensamiento occidental desde la aparición del círculo platónico hasta ahora. Lo que se plantea es romper la plataforma discursiva materialista-idealista, dualista, maniquea, que separa posturas cada una de las cuales aspira la supremacía y el dominio de la verdad. En última instancia lo que propone es romper con todo unitarismo y con la causalidad vista como cadena de causas y efectos en sentido fuerte, que enlazan y explican todo; y cuya explicación total es cuestión de tiempo o reside en algún lugar hyperuránion tópon[2], sin que importe, finalmente, si pueda o no ser conocida por el ser humano, que sería lo de menos.

El materialismo, en última instancia, propondría una línea asintótica de conocimiento siempre creciente y el idealismo un espíritu puro en el cual tal conocimiento reside desde siempre. Entonces, para Castoriadis, el problema sería ¿cómo postular la creación sin regresos religiosos ni trascendentales? ¿Por qué? Pues porque sin creación es imposible concebir lo humano y, a la vez, mientras no se supere el ancla religiosa, no será posible superar la heteronomía. Este sería el planteamiento del problema, que discutimos en este papel.

Se trata del problema de la constitución de la realidad (2010:481). No cualquier realidad, sino de la “realidad humana”. A este respecto, nos parece que un buen comienzo es la afirmación que hace Castoriadis acerca de que “la ´realidad´ no tiene nunca otra significación que la que le es atribuida” (2010:482). Así las cosas, el problema es limitar la imaginación radical de la psique (2010:483), darle contorno, y esto solamente procede a partir del imaginario social -esto porque ese carácter inicialmente ilimitado y omnipotente es, como vimos, un estado de locura radical, locura unificante (2010:467) -; entonces, tendrá que surgir la separación -“esquema operador esencial, el productor-producto de la institución” (2010:471) – y con ella una constelación de herramientas componentes del teukhein y el legein: lo privado y lo público y mucho más. Ahora bien, Castoriadis, señala que nada garantiza la cordura y por eso aquella locura monádica puede también, como en efecto ocurre, continuar en forma espontánea siendo “una locura a dos, a tres, o a muchos” (2010:483). La locura, como se ve, es segura, pero su cura no; o nunca lo será cabalmente. El recorrido está lleno de paradojas, porque sabemos que postular la eliminación de este inconsciente, cuna de la imaginación radical y la locura que le es propia, es eliminar la condición de lo humano y todas sus posibilidades. Así llega Castoriadis al núcleo de su planteamiento.

¿A dónde conduce todo esto para nuestro filósofo? Pues “a la fabricación ´hereditaria´ de individuos como individuos sociales, lo cual quiere decir también de individuos que pueden y desean continuar la fabricación de individuos sociales” (2010:483). Después de todo, lo que nos solicita Castoriadis es ser consistentes con un antiguo predicado lógico: para conseguir lo humano de la naturaleza humana, es preciso hacer abstracción de la naturaleza; ¿qué queda? Sabemos pues “qué no es” y sabemos que “es creación e institución”. Si admitimos esto, tendremos que concluir, por las cualidades que la categoría “creación” impone al encuadre de Castoriadis, que estaremos para siempre ante una definición abierta, cuyo diámetro se ensanchará indefinidamente.

Bibliografía y notas:

[1] Castoriadis, Cornelius (2010), La institución imaginaria de la sociedad, Tusquets, Argentina: salvo si se indica, todas las referencias son de este texto.

[2] Lugar más allá de los cielos

SICA5, Sociedad instituyente y clínica de la alteridad.Un acercamiento a la obra de Cornelius Castoriadis..Resistencia, alteridad y autonomía.Quinta fase, 2015-2016, 18 de mayo de 2016, 12h00m, México.LA INSTITUCIÓN IMAGINARIA DE LA SOCIEDAD[1]: OPUS MAGNUM.Responsable: Dr. Rafael Miranda Redondo.Sesión 10/15: La institución histórico social: el individuo y la cosa, págs. 469 – 487.Línea de trabajo: La representación como presentación; lo que hace ser la falta; contenido social-histórico de la sublimación.

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