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Sesión 1/15: La institución imaginaria de la sociedad: Marxismo y teoría revolucionaria, la situación histórica del marxismo

Miguel Aponte

No hay hechos, hay interpretaciones 

Nietzsche

 

Castoriadis comienza su obra “La institución imaginaria de la sociedad“, ver referencias abajo, subrayando la importancia del marxismo para todo lo relacionado con la cuestión de la sociedad. No solo por lo que ha “impregnado” a la realidad, sino por sus efectos. Es un marco de referencia ineludible.  Eso hace aún más difícil referirse al tema. Es material teórico ya sometido a historia, no solo porque aparece en ella, sino porque tiene su propia historia: sus propias realizaciones. Desde la práctica histórica, ¿de cuál marxismo hablamos? ¿Cuál es el “verdadero”? ¿Cómo reducir toda esta variedad? Imposible. ¿Cuál es el punto de vista “correcto”? ¿El del marxista en el gobierno o el de la oposición? “Es el propio marxismo el que nos prohíbe olvidar la sospecha“, afirma Castoriadis, (2010:18). Poder instituido y poder instituyente en oposición, sí, ¿pero cómo evaluar?

Alyssa Monks 9 dream-world-painting

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¿Se tratará acaso, pregunta Castoriadis, de “volver a Marx“? ¿Volver a los textos y reencontrar el verdadero “sentido”? Pero, ¿cómo? ¿Ejercicio de exégesis fuera de la historia? ¿Para una teoría que pretende ser, a la vez, teoría de la historia? Entonces, la historia, después de todo y de tanto, ¿no cuenta? ¿Cómo proclamar la “fidelidad a Marx” ignorando la historia? Imposible. Así que Castoriadis observa turbulencia fuerte frente a cualquier tentativa meramente teórica. Además, pregunta, ¿Marx habría aceptado que su teoría fuera considerada algo fuera de la historia? ¿No es que se trataba de “transformar al mundo”, es decir, la historia? Quien sostenga que el marxismo “real” no ha sido nunca el “verdadero”, creyendo disculparlo, en realidad lo condena, dice. Y, parafraseando a Hegel, añade: “es ya el juicio final” [1]

Castoriadis pregunta, si “la ambigüedad” histórica del marxismo –revolucionaria en algún momento, opresiva casi siempre– no le viene justamente de su ambigüedad e inconsistencia teórica y, por tanto, de sus significaciones nucleares. Porque el marxismo para Marx era una teoría de la transformación [2] y, por tanto, del desvelamiento y el esclarecimiento. Pero en la práctica hace tiempo es otra teoría más de la justificación y el ocultamiento: se dice una cosa y se ha hecho y se hace otra: un marxismo que es solo ideología, dogma oficial de lo instituido. ¿Cómo sostener que ese socialismo y esos gobiernos fueron (son) gobiernos proletarios?

Peor aún, el marxismo devino en repetición neurótica e ideología de sectas -el parecido con la religión es evidente- porque secta es: “una agrupación que erige como absoluto un solo lado, aspecto o fase del movimiento del que salió, hace de él la verdad de la Doctrina y la Verdad sin más, le subordina todo lo restante y, para mantener su “fidelidad” a ese aspecto, se separa radicalmente del mundo y vive a partir de entonces en “su” mundo aparte“, pág. 21. Entonces, para Castoriadis la cuestión importante y desprovista de vulgar ideologización no es si todo marxismo debe degenerar en ideología, sino si toda teoría revolucionaria debe degenerar en marxismo. En otras palabras: ¿es el destino de toda teoría revolucionaria lo que ya hemos visto “en el destino del marxismo“? Castoriadis prepara a su audiencia: “Es la cuestión que nos retendrá largamente al final de este texto“, (2010:21)

Y no se trata, aclara, de restaurar la ortodoxia -Trotsky, 1940- ni de reencontrarla -Lukács, 1919-, (2010:22). Como cuando Trotsky reconoció que la elaboración teórica “debería continuar” pero “tenía que esperar” debido a la labor revolucionaria, pues, ¿en qué quedó aquí para Trotsky la noción de “praxis”?; o Lukács, que intentó mantener una ortodoxia separando “método” de “contenido”. ¿Cómo?, pregunta Castoriadis, ¿separando todo de lo histórico-social? Imposible, (2010:22 y 23). Experiencia y contenido pueden marchar separados, claro, pero no en forma independiente. Es decir, la experiencia puede “enseñar” a comprender un “material indefinido” -Galileo- pero las categorías nunca pueden ser un simple “resultado” de lo material. Hay doble relación, pero no independencia. Para Castoriadis todo esto es sólo encubrimiento de la inercia y la esterilidad de los responsables.

Entonces, no podría haber en la historia un método indiferente al desarrollo histórico real. No solo por razones lógicas inherentes al progreso sino por “la estructura misma del conocimiento histórico“, esto es, por el “modo de ser de la Historia“. ¿Pero, cómo saber cuándo “antiguas categorías y antiguos métodos deben ser considerados“? Respuesta: “es cada vez una cuestión concreta“, (2010:25). Entonces, precisamente por todo esto, la intención de Lukács de hacer independiente método y contenido es incorrecta. Decir “ser marxista es ser fiel al método de Marx que continua siendo el verdadero, es como decir: nada“, (2010:25). Tomemos la siguiente afirmación de Castoriadis:

Si hemos sido llevados a plantear, gradualmente para acabar brutalmente, la cuestión del marxismo, es porque hemos sido obligados a constatar, no solamente -y no necesariamente- que tal teoría particular de Marx, o tal idea precisa del marxismo tradicional eran “falsas”, sino que la historia que vivimos ya no podía ser comprendida con la ayuda de las categorías marxistas tal cual, o “corregidas”, “ampliadas”, etc.”

Las consecuencias son enormes: es claro que una realidad no comprendida, mucho menos podrá ser transformada. Entonces, para rematar, no es que no podamos separar método de contenido solamente, sino que además estamos obligados a ubicarnos en un lugar y momento concretos y desde allí ejercer la crítica a la teoría -marxista y la que fuera-. Entre marxismo y revolución, Castoriadis entonces optó por la revolución. Porque para cambiar hay que comprender y el marxismo ya desde entonces no anima ni a la comprensión ni a la acción revolucionaria.

Bibliografía:

Castoriadis, C., ”La institución imaginaria de la sociedad”, Tusquets, Buenos Aires, 2010.

SICA5, Sociedad instituyente y clínica de la alteridad. Un acercamiento a la obra de Cornelius Castoriadis. Resistencia, alteridad y autonomía. Quinta fase, 2015-2016, 30 de septiembre de 2015, 12h00m, México, DF. LA INSTITUCIÓN IMAGINARIA DE LA SOCIEDAD: OPUS MAGNUM.  Responsable: Dr. Rafael Miranda Redondo

Sesión 1/15: MARXISMO Y TEORÍA REVOLUCIONARIA: LA SITUACIÓN HISTÓRICA DEL MARXISMO

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[1] «La historia universal es el juicio final», Hegel.

[2] El término “transformación” es, además, él mismo, polémico para Castoriadis, pues, ¿se trata de transformar o crear? El asunto está en el núcleo del problema de la determinidad.

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