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​El chavismo -sistema cínico- tiene un triple comercio con el terror que, desde hace mucho, es su única estrategia, pues, ¿cómo sostener de otra manera un régimen de hambre y miseria material y espiritual? Primero, ejecuta y a la vez niega el terror que emplea contra el país entero, chavista y no chavista; segundo, descalifica y acusa precisamente de los mismos horrores que a diario realiza a todo aquel que se atreva a denunciarlo; y, tercero, “se frota las manos”, creyendo falsamente que mientras se difunde toda esta discusión en voz alta, el ciudadano común se convence para siempre de que no tiene sentido -ante tanta maldad- rebelarse.

El terror es lo único que el régimen planifica a diario con todos sus recursos, desde todos los ángulos, con laboratorios, estrategia y aliados no siempre camuflados, siempre tarifados, que van desde simples artistas, periodistas e “intelectuales”, algunos disfrazados de críticos o analistas honestos, hasta expresidentes y brujos. Sistemáticamente reúne su cúpula corrupta -que todos conocemos- para buscar desesperado la fórmula que lo sostendrá un día más.

¿Y cómo justifica este terror? Pues escuche usted con atención a Barreto, por ejemplo, quien cínicamente ve pasar el hambre del pueblo como “un sacrificio menor que se tiene que hacer por la revolución”; claro, nunca él, como es evidente. Así que el hambre, la enfermedad y la muerte de los mismos pobres que dicen amar, es el precio que tienen que pagar -siempre esos pobres- para alcanzar una felicidad que nunca llegará. El mismo fracasado argumento comunista, mesiánico, obsesivo y enfermo, de siempre.

Pero la estrategia del terror, como la droga, tiene un problema: su aplicación continuada requiere dosis cada vez mayores mientras simultáneamente pierde efecto. Por eso quien la emplea vive él mismo en el terror: sabe que será también víctima de esta dialéctica perversa, cuando por cansancio y rabia ese mismo pueblo, desesperado y sin opciones, por encima de su propio miedo, pase su cuenta.

http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/26695-saqueos-y-el-hambre

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