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Miguel Aponte

El régimen es institucionalmente inviable. Él mismo es acumulación de supuestos falsos, manipulados e imposibles, ¿quién puede imaginar un “proyecto social” a partir de este caldo de sobras ideológicas? El final tenía que ser el enredo y el fracaso. Apostó su capital político y económico, que fue enorme, a la destrucción institucional sin estrategia de sustitución, dando por sentado que “lo que sea y cuando sea” podía imponerse desde arriba o por el poder mágico de un elegido -comandante supremo- que tendría el privilegio de “saber lo que conviene a todos todo el tiempo y para siempre”. Un absurdo sobre otro. El socialismo sólo existió en el corazón de los incautos y para beneficio de la burocracia estafadora y algunos “intelectuales”.

Hay quien sostiene que los chavistas que entienden no gobiernan y los que gobiernan no entienden, sin advertir que la situación del chavismo es aún más grave: si esos que “entienden” gobernaran, empeorarían al país y, de paso, tampoco convendría a los que están, porque iría contra los intereses privados que impone la corrupción; en otras palabras, nunca entendieron lo que aún entendiendo hubiera fracasado. ¿No me cree? Espere a ver los resultados del nuevo gabinete económico, si es que los dejan hacer.

Pensemos en la gestión de la economía que, por un universo de razones, es la primera en la lista de prioridades nacionales: la “política económica”, si pudiera llamarse así, no fue más que -hablamos ya de este régimen en tiempo pasado- una combinación de ignorancia y malas intenciones, como si el asunto pudiera manipularse desde el deseo, todo montado sobre el resentimiento infantil del “quítate tú…” Es difícil en verdad pensar cómo fue posible concentrar tanta mediocridad. ¿Ahora, luego de siete habilitantes, vienen con un “decreto de emergencia económica”? Incluso en el supuesto negado de que la burocracia supiera qué hacer con la economía, después de 17 años, más de 1,7 millones de millones de dólares y todos los poderes públicos secuestrados, habría que negárselo. 

Pero el cinismo vulgar de la burocracia es infinito: Diosdado dice que no importa que la Asamblea haya negado el decreto, como si tal cosa fuese lo importante y no su carencia absoluta de ideas, Aristóbulo alega que lo que ha fracasado no es el socialismo, “porque no lo hemos construido”. ¿Pero es que entonces se puede saber qué era lo que estaban construyendo? ¿Cuál es ese socialismo inexistente y puro que este señor ahora nos revela como una religión inalcanzable y fantástica? ¿Qué son, políticos o brujos? ¿Están locos o creen que la gente es estúpida? ¿Hasta dónde piensan abusar de la paciencia ajena? Señores, en serio, quienes fracasaron en su propio enredo y mediocridad fueron ustedes, ahora, por favor, vayan haciendo sus maletas.

Referencias:

¿Entonces, qué es lo que hicieron con $1,7 millones de millones,17 años y todos los poderes?¿Engañaron a todo mundo? https://t.co/wHIZWXfqOn 

Eso es lo de menos. Lo grave es que si lo cumplen hundirán aún más el país. Además, cuál pueblo. Ellos no son el pueblo https://t.co/qAvF8Owexb 

 

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