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Miguel Aponte

El proyecto del chavismo es “Venecuba”, como se sabe. Esto los arruinó y hoy pagan las consecuencias. Pero lo alarmante, lo insólito, es que sea el liderazgo opositor el que, en lugar de presentar verdaderas alternativas de poder, le allana el camino al régimen para perpetuarlo. ¿O no es allanar que la MUD se quede en la unidad electoral y nada más; y ya ni eso? ¿No es allanar hacerle la tarea al gobierno para que termine “el 2015 en condiciones menos dramáticas”, como quieren Capriles y Guerra, proponiendo cosas que si tuvieran sentido, sólo benefician al régimen? ¿No es, que los inhabiliten y ellos no hagan nada, como hace la MUD? O, peor, que, además de admitirlas sumisamente, se aprovechen de ellas para eliminarse entre sí como hacen con Machado. ¿No lo es venderse al chavismo, como hace Copei? ¿Para qué sirve hacer estas cosas? ¿Qué buscan? ¿Quién se beneficia? ¿No es acaso el régimen? ¿Creen que la política es sólo mantener la ilusión electoral y vivir de eso?

Porque, como decía un amigo, “mientras el régimen sí sabe dónde queda La Habana, la MUD no llegará ni a Miraflores, porque no sabe a dónde ir”. Y es que para saber dónde ir es preciso primero saber qué se quiere, cuál es la visión de país, qué proyecto ofrecer. Cuando se observa la desarticulación de la oposición: su terco y estúpido separatismo, su discurso y hacer caudillista y populista; y, en fin, su debilidad interna, su falta de coherencia cuando no ausencia total de discurso económico, necesariamente surgen preguntas: ¿esta oposición tiene vocación de poder? ¿Quiere realmente gobernar? ¿No será que, por razones que habría que elucidar, decidió conformarse con unos puesticos aquí y allá y entregar el país a la barbarie chavo-castrista? Observemos bien, esta opción cuadra con el modelo autoritario chavista que justificaría así su condición “democrática”, a la vez que permitiría a ellos, el “liderazgo opositor”, resolver su problema existencial.

El asunto electoral es un momento de cualquier proyecto político, pero no puede ser lo único que tengan en su mente, sencillamente porque “eso” no es un proyecto de nada; un proyecto obligatoriamente se tiene que referir al futuro, a un hacer que, siendo realizable y creíble, responda a una visión de país. ¿Qué es lo que quieren hacer con el país? Que no sea, por favor, copiar lo que hace el chavismo: inundar la mente de todos con populismo y consignas vacías. ¿Haremos lo mismo al revés? ¿Es todo? Lo peor de ser sólo una franquicia electoral es que jamás allí surgirán la visión y las ideas coherentes, con sustancia y originalidad necesarias para gobernar Venezuela hoy, en medio de la postración política, social y económica en que se encuentra. ¿Cuándo la MUD y sus partidos entenderán esto y dejarán de jugar a ser oposición?

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/mud-franquicia-electoral-y-nada-mas/190674

http://lacabraloca.com.ve/?p=459

http://redinternacionaldelcolectivo.blogspot.com/2015/08/mud-franquicia-electoral-y-nada-mas.html

http://noticiasvenezuela.org/2015/08/miguel-aponte-doubleplusut-mud-franquicia-electoral-y-nada-mas/

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