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Que una idea noble termine en una atrocidad es de lo más común entre humanos. Es lo que ocurre con la democracia y la libertad, siempre presentes en la agenda de todos y siempre traicionadas en nombre del positivismo, el funcionalismo y ese empeño en no reconocer que no dependen de la economía. Entre las consecuencias de esta indigencia teórica, artefactos como el caudillismo, el populismo y el autoritarismo siguen fascinando a mucha gente, sin que importe nivel de educación y tendencia política y aún sin que lo noten.

IMAGEN LIBERAL

Si usted, en nombre de un supuesto 《liberalismo》 o un supuesto 《socialismo》, centra todo en lo económico y va a creer que el mercado o su supresión resuelve todo y trae la libertad social, se engaña y engaña a otros; si es de buena o mala fe, eso es otra cosa y no es lo de menos. Nosotros escribimos para la gente de buena fe, la otra requiere un psicólogo o la policía y no nos interesa.

Vamos con los liberales: creen que con la admisión irrestricta de la propiedad privada y el mercado todo está resuelto y se garantiza la democracia. No es verdad, aunque les duela; y ojalá les duela para que reflexionen. Se trata de un error simétricamente idéntico al de quien cree que eliminando al mercado se llega a esa misma libertad. Las pruebas sobran y, además, la reflexión puede mostrarlo pues no hay determinismo en la sociedad humana y menos aún determinismo económico. Si no, ¿cómo definir a China? ¿Y por qué Raúl lleva a Cuba de vuelta al capitalismo, siempre bajo la hegemonía del PCC? ¿Eso es democracia?

De esta manera, la democracia y la libertad pueden ser pura retórica para tontos. Entre los liberales, sin embargo, siempre habrá quien como Macbeth, dirá para sí: “no quisiera hacer trampas; pero aceptaría una ganancia ilegítima”; e inmediatamente se postrará ante cualquier totalitarismo. Y en Venezuela, con tan larga tradición copiando esquemas ajenos, ¿por qué no? Piénselo, ¿cómo se sentiría usted allí? Si basta con decirle “Sí” al régimen y gozar de “libertad económica”, ¿por qué no? ¿Algo de tranquilidad económica no caería bien, aunque fuera sin democracia?

Ahora bien, téngase claro, sin política y democracia, la economía 《automáticamente》 nunca producirá la libertad. Este es el punto amigos liberales. No vale ocultarse tras un celofán, no funciona. Por eso la democracia tienen que defenderla como ciudadanos y no como capitalistas: apreciar el disenso, asumir la alteridad de la sociedad, asumir el compromiso de construir un país libre y equilibrado. Esos liberales que cuando llegó Chávez le coqueteaban creyendo manipularlo y que ahora no pierden ocasión para proponer al régimen “salvar la economía” que para ellos es salvarse ellos, deberían asumir el país en serio y pensar como verdaderos liberales. ¿Será mucho pedir?

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/pensar-como-liberales-mucho-pedir/184293

http://www.petroleoamerica.com/2015/06/pensar-como-liberales-mucho-pedir.html

Bibliografía complementaria:

Hablar de desigualdad: http://elpais.com/elpais/2015/06/05/opinion/1433524707_569757.html?id_externo_rsoc=TW_CM

Su desigualdad es distinta a la mía: http://confirmado.com.ve/opinan/su-desigualdad-es-distinta-a-la-mia/

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