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Por Miguel Aponte

Sumario:

  1. Resumen
  2. Introducción: el sentido de urgencia nacional
  3. La política económica del socialismo del siglo XXI: caracterización, resultados y deformaciones
    1. Caracterización
      1. El anclaje del control
      2. La enfermedad holandesa: definición
      3. ¿Cómo entender la política económica del socialismo del siglo XXI?
    2. Resultados
    3. Deformaciones
  4. ¿Por qué fracasa el socialismo del siglo XXI?: las razones de un modelo inviable
    1. Hipótesis
    2. ¿Economía de la oferta o economía de la demanda?
    3. Corto plazo versus largo plazo: un alegato a favor del largo plazo
    4. El problema de la circulación de la renta
  5. Superar la enfermedad holandesa: las líneas generales de una nueva política económica
    1. Los puntos de referencia de la economía venezolana
    2. La política petrolera y las máximas anticíclicas de la política económica
    3. El equilibrio económico
    4. La reconstrucción institucional
    5. La sociedad democrática
  6. Fuentes, bibliografía y notas
  1. Resumen

Divulgar, reflexionar, discutir e influir para transformar la realidad nacional orientándola hacia el desarrollo, la libertad y la democracia.

En 2014 la crisis de la sociedad venezolana alcanzó finalmente la esfera de la economía. La crisis económica se añade a la crisis social y política y configura una situación de máxima urgencia y gravedad. En estas circunstancias la credibilidad del gobierno se encuentra en su mínimo histórico, el país siente y desea un cambio de rumbo de la sociedad y traduce el primer paso de este sentimiento en la exigencia de otro tipo de gobernanza. Se refiere este término a la manera como debe llevarse a cabo la dirección de los asuntos públicos y su interacción con los ciudadanos. Los partidos y el liderazgo político democrático necesitan traducir este contexto en estrategia política. Se necesita un discurso sustentado en la realidad, que se conecte con este sentimiento y de salida democrática a la situación.

El desafío anterior se enmarca además en un contexto de polarización real y simbólica muy particular. El régimen ha hecho del discurso un instrumento central de su estrategia de dominación. En este sentido, expertos señalan la emergencia y uso de un “nuevo” lenguaje o neolenguaje que se reinserta en profundas significaciones del imaginario colectivo venezolano para, a partir de una forzada interpretación de la historia, reinterpretar el sentido del ser venezolano. En la narrativa del régimen se exalta la guerra, la milicia, el autoritarismo y una visión unilateral y sectaria como las únicas maneras de ser de la nación, en detrimento de los valores civiles, plurales y democráticos. Se trata de un tema profundo y que trasciende la economía a la vez que la determina, porque en este reencuadre se busca justificar un colectivismo arcaico en perjuicio, primero, de los derechos de propiedad y, luego, de todos sus derivados que para sorpresa de los mejor intencionados no concluye hasta invadir todos los espacios privados y públicos, haciéndolos desaparecer. Se trata de la paradoja holística de la ilusión del control total: solo sería posible, si es que lo fuera, al precio de acabar la libertad.

En este sentido, la misión de las fuerzas democráticas y civiles de la nación se encuentran ante el doble reto de configurar una visión de futuro articulada y con propuestas muy concretas en el campo de lo económico, a la vez que restablecer las conexiones afectivas de significantes  simbólicos democráticos con el modo de ser del venezolano, de tal forma que le permita al ciudadano ver los valores centrales de la modernidad como deseables, necesarios y plausibles.

La misión de las fuerzas democráticas es divulgar, reflexionar, discutir e influir para transformar la realidad nacional orientándola hacia el desarrollo, la libertad y la democracia. En este sentido debe proponerse reflexionar y deliberar en forma democrática esta situación con un planteamiento social, político y económico concreto y coherente. Buscar una reflexión abierta con los partidos políticos, líderes políticos y sociales,  así como también con el sector público y el sector privado, trabajadores, sindicatos, iglesias, escuelas y universidades, estudiantes, profesores y trabajadores formales e informales, academia y todas las organizaciones civiles y personas interesadas en superar democráticamente la situación.

Pretendemos con este papel contribuir a articular una propuesta económica con el análisis político, ideológico, simbólico y semántico en un discurso coherente y con mensaje para todos los venezolanos. Se trata de construir un discurso que sirva como alternativa democrática real, coherente y sustentable. Este papel aspira ser parte de ese proyecto.

Se comienza proponiendo una reflexión acerca de los metasupuestos básicos que han dominado la política económica en nuestro país, plantea en forma sucinta una manera de entender la política económica del socialismo del siglo XXI, sus resultados y consecuencias económicas y no económicas, las razones por las cuales un modelo así necesariamente tiene que fracasar, intenta descifrar aquellas medidas indispensables de recuperación de la institución económica y las líneas generales de las que tendrían que ser las premisas indispensables de una nueva visión económica para Venezuela.

Los criterios que dominan el planteamiento son la redefinición de la inserción de la economía venezolana en el contexto mundial, la convicción de que la industrialización, el uso de las ventajas comparativas y el desarrollo de ventajas competitivas son factores clave para hacer avanzar nuestra sociedad, la visión de largo plazo como factor indispensable para la toma de decisiones económicas, la proposición de una política económica decididamente anticíclica y que conserve y acreciente el capital físico, ambiental y humano para las generaciones futuras y la idea de equilibrio económico como factor clave para el desarrollo a largo plazo.

Las líneas generales de la propuesta se articulan a partir de cuatro componentes: (a) una nueva política de administración del recurso petrolero; (b) el equilibrio fiscal, monetario y cambiario; (c) la reconstrucción de aquellas instituciones que sostienen la política económica; y, (d) el establecimiento de una institucionalidad de vocación decididamente democrática y social, que garantice las libertades y los derechos sociales y humanos y que promueva el crecimiento económico y la movilidad social.

Puede verse el trabajo completo en la siguiente dirección:

https://www.academia.edu/11771238/Venezuela_una_visi%C3%B3n_de_pa%C3%ADs_contribuci%C3%B3n_a_la_discusi%C3%B3n_sobre_el_futuro_del_pa%C3%ADs_

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