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15.03.2015 05:25 AM Para el socialismo del sXXI el país está atado a la suerte del precio del petróleo para apenas “sobrevivir”. Una verdadera vergüenza: otro mito que este régimen llevó hasta extremos vulgares y que se derrumbó

Miguel Aponte

Desde Caracas.- Si se espera contar únicamente, como hasta ahora ha ocurrido, con los ingresos petroleros para hacer viable el modelo económico del socialismo del siglo XXI, harían falta precios de alrededor de $128.00 por barril y, además, crecientes: un perfecto absurdo. Y ni así sería viable. ¿30 millones de seres mantenidos por un elefante blanco es acaso desarrollo? En estos casi 16 años, con precios de hasta seis veces los de 1997, el país está hundido en la peor crisis económica de su historia republicana. En 2014 la economía decreció en -4,5% y para 2015 decrecerá en -7%, y cuidado. Somos líderes mundiales en miseria y la pobreza alcanzó 48,5%, también mayor a la que consiguió Chávez. Y, atención, no se trata de que con la caída de los precios “vino” la crisis, no es así. Antes de caer estos en julio de 2014, ya la economía iba directo a este barranco. Convénzase: se trata del modelo de crecimiento, de una visión errada de país.

Liderazgo Tornillo

Para el socialismo del sXXI el país está atado a la suerte del precio del petróleo para apenas “sobrevivir”. Una verdadera vergüenza: otro mito que este régimen llevó hasta extremos vulgares y que se derrumbó. Es al contrario, si no logramos ver que este supuesto vínculo económico entre precios del petróleo y prosperidad de la economía es falso, no podremos salir del estancamiento nacional. Es fácil mostrar cómo la economía real vive de la droga petrolera pero no se desarrolla. Todos los periodos de fuerte alza del precio petrolero han terminado para Venezuela en crisis económicas: así fue en el periodo 1974-1983, comenzó con “auge petrolero” y terminó con la devaluación de Luis Herrera Campins. Y así fue entre 2004-2014, jamás se recibieron tantas divisas petroleras y terminamos en la ruina perfecta. Pero, con altibajos, esta es la característica dominante de todas las gestiones económicas de estos cien años de petróleo venezolano: vivir del gasto, populismo, rentismo, lo que se ha llamado “enfermedad holandesa”.

La economía ha “vivido” de la “renta”, pero no se “desarrolla”. Esta es la lección. El chavismo no fue para nada diferente y, al contrario, amplificó hasta lo intolerable la irresponsabilidad de hacer de la enfermedad holandesa el núcleo de “su” política económica: que consistió en la ausencia de toda política económica, que niega la economía y que se basa en la administración de un ingreso sobrevenido que materialmente “compra” (compró) la creencia en un modelo fracasado, porque se basa en el reparto y no en la producción de riqueza; el régimen no sabe y no entiende qué es la pobreza ni qué es la riqueza, no sabe qué hacer con el petróleo más allá de gastarlo sin medida ni lógica: ha colapsado; con él, debemos liquidar también el ciclo populista. ¿Podremos ahora mirar al país de otra manera?

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/socialismo-del-sxxi-fin-del-ciclo-populista/174832

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