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08.03.2015 05:40 AM Más allá del discurso atragantado de ideología y vulgaridad, “académicos” incluidos, nunca dijeron la verdad de su famoso socialismo

Miguel Aponte

Desde Caracas.- En economía no se miden solo los “costos explícitos”, sino que más importante aún son aquellos fines alternativos sacrificados y no realizados. ¿Usted fue al cine? Pues entonces el costo económico fue aquello en que incurrió hasta regresar, más lo que dejó de hacer por ir. Este concepto se conoce como “costo de oportunidad”. Se define como el “valor de la mejor opción rechazada”. Es fácil ver que frente al costo de oportunidad los demás son despreciables.

Larry Vigon, Popota. Mijaíl Bulgákov: El maestro y Margarita

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¿Cuál ha sido el costo del socialismo del sXXI para Venezuela? Van casi 16 años y más de 1,7 “millones de millones de dólares”: en tiempo y costo, varias veces aquello que costó la reconstrucción de Europa luego de la 2da Guerra Mundial, para irnos ubicando. ¿Y el costo de oportunidad de este entuerto? Preguntemos a los “intelectuales” del “proceso”, por ejemplo, Juan Carlos Monedero o Heinz Dieterich. ¿Qué dirían? ¿Habrán incluido este cálculo en sus “estudios”? ¿Cómo fue que en el camino terminamos perdiendo la democracia, señor Monedero? ¿O será mejor preguntar a los muertos, políticos, estudiantes y hasta tuiteros presos y torturados, enfermos sin medicina y a los millones de venezolanos ahora sometidos a la inflación, escasez y colas que nos dejó su “modelo”? ¿Existe para usted la autocrítica, señor Monedero?

Más allá del discurso atragantado de ideología y vulgaridad, “académicos” incluidos, nunca dijeron la verdad de su famoso socialismo: negar el capitalismo –aunque realmente vive de él–, cancelar la democracia e imponer al país otra “casta”, que solo busca mantenerse manu militari en el poder para siempre. ¿No fue eso lo que apoyaron mientras pasaban sus honorarios? Y no fue todo, además avalaron y promovieron ciegamente la idiotez de destruir, como ocurrió, el parque industrial y los canales preexistentes de distribución; hoy los resultados están ahí: Venezuela recibe más del 96% de sus divisas del petróleo, importa más del 70% de lo que consume, su aparato productivo está en el suelo, carece de ahorros, encabeza la lista mundial de miseria desde 2014 y, de paso, mataron la democracia.

¿Qué hará falta ahora, señor Monedero, para reconstruir el país y las instituciones? ¿Por qué habla de democracia en España mientras aquí avaló su destrucción? El discurso y los “estudios”, irán por cualquier lado, pero, finalmente, los resultados llegan y la economía habla en forma cruda y verdadera. ¿Cómo es que no se ven a sí mismos en los resultados? Ahora no basta esa otra repetición psicótica del comunismo de siempre, que es culpar a otros. ¿Por qué no calculan su propio costo de oportunidad? En lugar de esto, por ahí andan, sin siquiera sacar sus cuentas, aspirando destruir países, Europa y hasta el mundo, si los dejan, replicando lo peor de aquello que una vez criticaron y sin responder por nada.

TAGS: Las profesiones imposibles

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