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22.02.2015 05:02 AM “Entre la visión y la economía se encuentra la política y su marco de ejecución es el de la sociedad democrática, sin adjetivos, apuntalada en valores

Miguel Aponte

Desde Caracas.- Necesitamos otra visión, otra política y otra economía. Por esta articulación pasa la reconstrucción nacional. Crear primero una “visión de país”. No es mero asunto económico, la economía requiere y está en función de una visión que la trascienda. Es esta en realidad la que dota de sentido a todo, incluido el crecimiento económico. El solo crecimiento no es progreso: crecer es aumentar cifras, progresar es crecer éticamente, como ciudadanos y como colectivo venezolano; construir un país por el que valga la pena vivir y morir. Sin esto último, ¿cómo concebir el futuro? No hay pues espacio para tecnoeconomía sin más, como gustan algunos, curiosamente tanto de derecha como de izquierda. Un capitalismo despótico tipo China que somete las libertades civiles, aunque alienta la producción económica, deja nuevamente los asuntos públicos en manos de otros distintos del ciudadano: burócratas, supuestos especialistas; que terminan ahogando la democracia y la propia economía en nombre de un productivismo zombie e inhumano.

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Dicho esto, la redefinición del modelo económico venezolano debe buscar la reinserción del país en el contexto mundial; como consecuencia, es indispensable identificar y promover nuestras ventajas comparativas mediante el desarrollo de ventajas competitivas, sometiendo las decisiones económicas de corto plazo a la visión de largo plazo: la proposición de una política económica anticíclica, que conserve y acreciente el capital humano, físico y ambiental para las generaciones futuras.

Ahora bien, entre la visión y la economía se encuentra la política y su marco de ejecución es el de la sociedad democrática, sin adjetivos, apuntalada en valores y que apunte al desarrollo de un ciudadano democrático capaz de reconocer sus derechos y sus deberes, su responsabilidad individual y colectiva.

La clave para esto es la educación formal y ciudadana. Una educación que desee y trabaje por un ciudadano libre y crítico, sin trampas ideológicas. Este encuadre requiere una voluntad política que priorice la educación por encima de otras consideraciones a partir de la pregunta: ¿Cómo apuntalar una educación verdaderamente transformadora de la sociedad venezolana?

Articulando educación y economía y con el telón de fondo democrático, las amplias líneas de una nueva política económica se perfilan a partir de cuatro componentes, no excluyentes: (a) nueva visión política del recurso petrolero; (b) equilibrio fiscal, monetario y cambiario; (c) reconstrucción de aquellas instituciones que sostienen la política económica; y, (d) establecimiento de una institucionalidad de vocación decididamente democrática y social, que garantice las libertades y los derechos sociales y humanos y que promueva el crecimiento económico y la movilidad social. Continuará.

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/economia-politica-de-la-democracia/172564

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