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15.02.2015 05:01 AM ¿Quién iba a llamar “futuro” a esta pesadilla militarista?

Miguel Aponte

Desde Caracas.- ¿Cómo entender la política económica del socialismo del sXXI y sus consecuencias? ¿Por qué un modelo así necesariamente tiene que fracasar? ¿Cómo, sin este esfuerzo previo, alcanzar una nueva “visión de país” para Venezuela? Comencemos por el propósito: hay que forjar una visión que reinserte la nación en el contexto mundial; sí, esta consideración previa es fundamental porque un componente esencial del discurso del régimen consiste en el maniqueísmo, palurdo, vulgar, de que un supuesto enemigo externo –el imperio– impedirá para siempre la autonomía de Venezuela, otra mistificación más que solo busca la inmovilización mental de un ciudadano desprevenido.

El régimen requiere un ciudadano enguillido por sus fauces

Contradictoriamente, el régimen, en el imaginario trastornado de un Chávez megalómano, se vio a sí mismo como la futura potencia mundial del socialismo y por eso desplegó una estrategia de exportación del “modelo”; en realidad, imperdonable despilfarro de recursos de todos los venezolanos. Así que el supuesto antiimperialismo escondía en realidad ambiciones imperiales. Por otro lado, más contradictorio aún, la relación que el chavismo ha mantenido con Cuba y China, por sólo citar dos ejemplos, es el de agencia colonizada; expresa un tipo de dominación en el que el papel de doncella sometida toca siempre al régimen: con Cuba, como colonia política alienada a más no poder persiguiendo una “isla de la felicidad” que ni Fidel se cree. Con China, como jefe militar y FMI particular de una Venezuela al servicio de sus metas capitalistas. Entonces, ¿estos imperialismos sí son buenos?

Pero ocurre que con el argumento imperialista se exacerbó una fiebre enfermiza de falso nacionalismo y un “soberanismo” que, en la medida en que se desvincula de toda visión universal, se constituye en un mezquino elemento identitario muy útil a la visión totalitaria del régimen: militarista, sectario, antidemocrático y carente total de visión económica, más allá de repeticiones mundialmente fracasadas. La economía particularmente es el ámbito que delata la estafa pues no permite escondite: los resultados están ahí, por más que quieran ocultar las colas en los sótanos.

Ocurre además que la tesis imperialista hizo falta para sostener que el “socialismo venezolano del sXXI” tenía que ser “único”, a riesgo de perder la nación. Es la tesis absurda detrás de un “plan de la patria” que pretenden “ley” y que, con ceguera psicótica, sólo es posible si se anula toda crítica y si se impone con “gas del bueno” y balas de verdad-verdad.

Pero, respóndase usted mismo, ¿qué futuro puede tener un modelo así? Respuesta: el único previsible, un pueblo anulado y sometido a una burocracia a su vez sometida a alguna jefatura extranjera. Ahora bien, dígase usted, ¿quién iba a llamar “futuro” a esta pesadilla militarista? Continuará.

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/socialismo-del-sxxi-presente-y-futuro/171769

Imagen: http://www.culturainquieta.com/es/ilustracion/item/5520-ingeniosas-y-sorprendentes-ilustraciones-de-noma-bar.html

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