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Estamos considerando el problema de la verdad. Nos interesa, primero, porque es el centro del problema filosófico; segundo, porque interesa a la historia pues hay que responder a la pregunta ¿cómo puede haber conocimiento e historia del conocimiento y de la creación humana?

Si, como pensamos, la historia es la creación total de las formas humanas, entonces debe ser posible historiar tal creación; pero, a la vez, tal esfuerzo está comprometido con la posibilidad de historiar la verdad. Ahora bien, si por otra parte, no hay verdad única o absoluta más allá de los hechos naturales concretos, si toda percepción humana está recorrida por significados simbólicos, tejida a significaciones subjetivas individuales y sociales, si la sociedad no es simplemente un sistema funcional, entonces ¿cómo hacer para comprender y establecer la verdad histórica? ¿cómo puede haber creación histórica y social de la verdad?

Y, en tercer lugar, nos interesa el tema de la verdad para abordar la Economía Política: su definición y su misión, lo que podemos esperar razonablemente de ella.

Siempre se parte de ese primer estrato natural, es decir, la organización biológica de los seres humanos y desde aquí se apuntala la sociedad creando sentido y organizando este sentido. Veamos ejemplos que aporta Cornelius Castoriadis en su obra Sujeto y Verdad en el mundo histórico-social, editado por el FCE, 2004, Argentina: Ninguna sociedad inventa la sexualidad o las fases de la luna, pero todas, cada una a su modo, han investido estos “hechos brutos” con sentido. Ninguna ignora la sexualidad, pero la inviste de manera diferente. De alguna manera cada sociedad se inventa “su” sexualidad. También en este sentido la sociedad se auto-crea.

Las implicaciones de esta auto-creación son enormes. Pero, curiosamente, casi nunca es ésta la interpretación que se reconoce. Veamos.

Zilda, Icarus

Las religiones, por ejemplo, dado su principio de revelación divina están obligadas a eliminar toda relatividad y dar sentido pleno a todo y para ellas todo ocurre y debe ocurrir por razones divinas. El holocausto, por ejemplo, para la religión hebrea, tiene un sentido y es una prueba de la elección divina del pueblo de Israel. El tema de las religiones es complejo y muy complejo y no pretendemos despacharlo sin más, pero ahora solo queremos destacar que en casi su totalidad, las religiones encarnan la visión heterónoma del asunto humano. “Casi”, decimos, porque ha habido y hay religiones politeístas no necesariamente heterónomas, pero no es nuestro asunto ahora.

Sin embargo, no solamente las religiones no pueden admitir la auto-creación y la alteridad como fundantes del fenómeno humano y social. Veamos. Un planteamiento completamente análogo a las religiones lo encontramos en toda la filosofía heredada desde Platón (siglo IV a.C.) hasta el siglo XX. Para ésta el sujeto está frente al objeto (el mundo) y se pregunta ¿cómo puedo tener percepción válida o conocimiento de este mundo? Atención, se trata de un sujeto trascendental, abstracto, transhistórico y determinado, que “Es” y que, luego, se pregunta y descubre qué es Él y qué es el mundo.

Esta filosofía no se detiene a pensar ¿y si ese sujeto no poseyera ese lenguaje?, por ejemplo, ¿no es ese lenguaje otra  creación histórica y social? ¿no es a través de él que el sujeto porta todas las instituciones? ¿Cómo pensar en un individuo-sujeto abstracto y hecho para siempre, determinado, más allá de la sociedad?

Además, la misma cuestión de la verdad, ¿acaso surge automáticamente donde quiera que aparece una sociedad humana? ¿es consustancial o natural? ¿el hombre y la sociedad apuntan a la verdad “porque sí”? No hablamos solamente del  uso ligüistico de los términos “verdadero/falso” que existen en todo lenguaje -en toda lengua cualquier persona puede decir “lo que dices no es verdad”-. Sino que nos referimos a la cuestión de la verdad en “sentido fuerte”, esto es, la validez “sustantiva” de lo que se afirma. Cuando lo que se dice tiene que ver con los criterios últimos.

Pero, como dijimos, la filosofía heredada presupone que la relación cognitiva entre sujeto y objeto siempre puede ser dilucidada y la verdad alcanzada. Para que esto sea posible, atención, es necesario (sería necesario) que el sujeto sea determinado y poseedor de una consciencia capaz de tal empresa. Pero es absurdo, porque esta postura ignora qué tipo de creación histórico-social hace posible tal aparición. No cualquier individuo y no cualquier sociedad apuntan a la verdad; al contrario, la mayoría de ellos en todas partes y en el curso de la historia a la clausura y la repetición, esto es, establecen una verdad que brinda el sentido originario y último de la institución, se clausuran en él -esto es, no permiten el cuestionamiento- y se quedan en la repetición. Queremos decir, el hombre y la sociedad se auto-crean siempre, pero lo niegan atribuyendo esta creación a un “Otro”, “Otro bueno”, “Gran otro” y esta negación es la clausura que conduce a la repetición.

Entonces, nos interesa la cuestión de la verdad porque queremos evaluar críticamente las posturas positivistas, cuya característica central es la pretensión de establecer leyes o verdades soberanas a partir de las cuales es posible determinar la evolución de la naturaleza, la sociedad y la historia. Nos interesa, primero, evaluar el determinismo y el racionalismo que lo gobierna; y, segundo, ver si es posible sostener que la historia es creación y, sin someternos a tales verdades soberanas, aspirar a la transformación social.

Pero, las preguntas para cada uno de nosotros son, pueden ser, ¿estamos realmente convencidos de que no existe una verdad absoluta? ¿no será que es que creemos que sólo nuestra verdad es absoluta? ¿hasta qué punto estamos dispuestos a cuestionar nuestra propia verdad? ¿para qué sirve una verdad absoluta? ¿debemos desearla? y, la más importante de todas, ¿podemos realmente no desearla? Vinculen esta problemática con la idea o noción de alienación y, más cercanamente, con la idea de repetición. Finalmente, vinculen todo esto con la idea de “evidencia” que hemos comentado en un aporte colocado en la categoría Digresiones del blog y que solicitamos leer.

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