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La Ilustración engendra de alguna manera el positivismo que, por su sometimiento a la razón, vino a ser otra heteronomía; pero por otra parte constituyó un paso enorme en el proyecto por la autonomía y la libertad individual y social. Hay paradoja y contradicción en todo esto y podemos decir que ambas cosas son ciertas: hay movimiento por la autonomía en el planteamiento ilustrado contra el dominio de la teología sobre el pensamiento y, a la vez, hay heteronomía, en la medida en que se optó -¿podía haber sido de otra manera?- por sustituir a Dios por la Razón.

Cuando hablamos de la historia como creación no sometida a determinaciones, no podemos tampoco caer en la idea de un caos que haría imposible toda ciencia social. Vamos a añadir algunas cosas sobre todo este asunto introduciendo “el elemento imaginario” que, siempre, reconozcámoslo o no, dejamos fuera o nos parece inadecuado o impertinente o invalido o nos produce una falsa idea. Ésta reacción contra lo imaginario está en el centro de nuestras actitudes, a pesar de ser tan importante, porque es de raíz positivista.

Hyuro, Casual Anomalies

El tema es, lo hemos dicho, la libertad, la autonomía: un hombre y una sociedad libre nos es indispensable porque si no, seremos un rebaño bien alimentado, pero seres humanos, no. La ética como ejercicio a partir del cual fundar la responsabilidad y el “hacer”, la “praxis” -atención con esta palabra- humana no sería posible. La Ilustración llegó, lo dijimos, hasta asumir que la libertad sería por fin alcanzada, pero gracias a la razón, obra de la razón aplicada a los asuntos humanos. No más. Es una libertad que nace de la necesidad y estamos obligados a preguntarnos: ¿cómo es esto? ¿ser libres por obligación? ¿no es esto una contradicción?

La corriente central de la historia de la filosofía puede entenderse, es nuestro punto y lo hemos repetido siguiendo en esto a Castoriadis, como los intentos por tramitar la reflexión sobre el ser a partir de dos presupuestos: a) la elaboración de la razón; b) el Ser como determinado (peras, Bestimmheit). Es un enfoque unilateral, pero útil. ¡Si estás mosca! no hay problema. Su decurso condujo a las aporías actuales. Noten la siguiente definición:

 Aporía (del griego ἀπορία, dificultad para el paso), a veces escrito como aporima, hace referencia a los razonamientos en los cuales surgen contradicciones o paradojas irresolubles; en tales casos las aporías se presentan como dificultades lógicas casi siempre de índole especulativa.

De esta presunción del ser como ser determinado, proviene que todo lo que, atención, atención, todo lo que no derive de la “razón” y del “ser determinado”, es: a) infrapensable o suprapensable; b) indeterminación entendida como “privación”; c) entendida como déficit de determinación o sea déficit de ser; d) entendida como imposible de toda determinación; e) entendida como de origen trascendente.

Pero se pasa de lado el hecho de que lo indeterminado es también, atención, capacidad para dar lugar a nuevas determinaciones, nuevas creaciones, que comportan y traen su tiempo, que es tiempo de la creación y, atención, creación que no es creación divina o trascendente. La idea de “alteridad” está detrás de todo esto: el ser es alteridad y tiempo nuevo o no es. Hay que reflexionar esto, está en la obra de Cornelius Castoriadis, El descubrimiento de la imaginación, Pág. 149-176, Los dominios del hombre, FCE, 2005, Barcelona.

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