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Por Miguel Aponte

El país es una ruina económica, social y política. ¿Cómo sostener que estamos ante un proyecto social viable y con sentido? ¿Qué nos trajo hasta aquí? ¿Quiénes deben responder, dónde están? ¿Se trata de la cacareada “guerra económica” o el gobierno tiene alguna responsabilidad? El gobierno por 15 años  –leyó bien: 15 años–  manejó al país contando para ello con más de USD 1.746.957.000.000. Esta cifra, ella sola, merece un artículo aparte; intente leerla para que vea que no es fácil. Se trata de más de 1,7 MILLONES DE MILLONES DE DÓLARES. Multiplique por el tipo de cambio que usted quiera y verá de cuántos bolívares estamos hablando. Créame, ¡es una cifra increíble! Con un monto muy inferior los europeos reconstruyeron Europa después de la II Guerra Mundial. Leyó bien: Europa. Compare usted con los logros del SSXXI. Pero además es que el gobierno ha controlado todas las instituciones y todos los poderes reales y simbólicos imaginables. ¿Cómo es que fracasa tan rotundamente? ¿De verdad se trata de que algunos empresarios, “el portugués de la esquina”, usted y yo, somos los culpables? ¿Cómo así? Y si así fuera, ¿qué es entonces lo que gobierna este gobierno? ¿No es completamente ridículo?

Pero vayamos aclarando: si el gobierno  –que no produce nada–  ha malgastado la increíble cifra ya dicha, mientras a la vez ha quebrado todas las cadenas productivas del país, ¿quien ha puesto los reales? Es claro que este acto de magia sólo podría ejecutarlo una enorme gallina ponedora de los más grandes huevos de oro jamás vistos. Esa supergallina, ¿qué venezolano dudaría?, fue PDVSA. Ahora bien, desbancada la industria y ante un escenario de caída del precio del petróleo, la capacidad de ejecución del SSXXI queda reducida a cero y la estafa sale a flote. Esta estafa es lo que hemos llamado “Economía de la Compasión”.

Un modelo sólo capaz de producir miseria, escasez… y colas; es decir, sólo aspira producir mendigos que, incapacitados de autonomía, tengan que reconocer al gobierno como su único benefactor. De allí que el objetivo oficial combinado sea convertir a HCh en un dios, al chavismo en una religión, al Psuv en una iglesia fanática y a los venezolanos en la secta correspondiente. Esto es lo que han entendido los burócratas venezolanos por socialismo: esclavitud. Intentan anular en cada venezolano toda capacidad de pensar por sí mismo.

De tal modo que la “Economía de la Compasión”, con su ruina y absurdo, es parte de este plan de reducción del ciudadano a una masa que sólo sea capaz de repetir el discurso oficial. El diseño político, económico y el avasallamiento mediático, son parte del mismo proyecto de dominación. En consecuencia, el gobierno dentro de su incoherencia económica es coherente de cara a su objetivo final: arruinar al país para dominarlo. Se engaña quien crea que habrá corrección económica. No la habrá: si se “corrige” será para venir luego por más contra todo rastro de iniciativa individual y libre; el empresarial “sálvese quien pueda” no funcionará. Recuerden ustedes a Lenin y Mao. Continuará.

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/economia-de-la-compasion-tercera-parte/154910

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