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“…, a un nivel más concreto pero no menos fundamental, con la simple polarización o separación entre sujeto y objeto, la filosofía ha ignorado lo social-histórico, tanto como ámbito propio y modo de ser como fundamento y mediúm, de jure y de facto, de todo pensamiento. Puede verse esto en la manera en que la filosofía, de Platón a Heidegger, ha estructurado su terreno. Lo ha hecho postulando la dupla polar: el sujeto o ego por un lado (psyché, animus, conciencia trascendental, ego, Dasein como el je eigenes, je meines = lo que es cada vez me es propio, lo mío); por el otro, el objeto o mundo (cosmos, creación, naturaleza, trascendencia, Welt y/o Ser). Lo que así permanece oculto, jamás tematizado, jamás comprendido en su propio peso y carácter filosóficos –como condición, mediúm, fuente de formas y activo coautor de todo proceso de pensamiento-, es lo social-histórico, que siempre, de facto y de jure a la vez, es co-sujeto y co-objeto del pensamiento. La encarnación efectiva y concreta del pensamiento ciertamente es la subjetividad pensante y autoreflexionante; pero esta subjetividad misma es una creación social-histórica”.

Cornelius Castoriadis (2008), El mundo fragmentado, ensayo Tiempo y creación, Caronte Ensayos, Argentina, p. 174

A giant book from the 1900s via clasicpics

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