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Diario El Tiempo de Puerto la Cruz
16.03.2014 05:01 AM

Insulza y Ramonet adherirían a cualquier régimen para no tener
que actuar de cara al proyecto por la autonomía y la democracia.

Por Miguel Aponte

Desde Caracas.- El fracaso del SSXXI reside en su profundo arraigo autoritario y anti democrático. Asunto que requiere más reflexión y no se agota en una nota, aunque se viva claramente en el discurso y las acciones diarias de la burocracia gobernante. Así, contradictoriamente, es su supuesta “cualidad democrática” casi el único escudo que todavía le funciona al madurismo a nivel internacional: se trata de alegar legitimidad gracias a una cadena de triunfos electorales, capital que por cierto no es suyo; la pregunta obvia y sobre la que volveremos es, ¿esto es suficiente y justifica cualquier cosa? Con todo, así lo defienden aún algunos intelectuales y políticos profesionales que, sin excepción, no viven ni vivirían en Venezuela, ni querrían algo similar para sus propios países. Sigue abajo…

Estatuas de Caracas 6, la ruina del SSXXI Marzo, 2014

Estatuas de Caracas 6, la ruina del SSXXI Marzo, 2014

Tomemos a Insulza y Ramonet como ejemplos: acaban de fijar sus posturas en sendos comunicados. Desde la comodidad de sus escritorios destruyen con los mismos argumentos aquello que dicen defender. Cómo es que “liberales” y “socialistas” han terminado coincidiendo para enterrar juntos la democracia, es parte de la reflexión que hay que dar para hallar vías que conduzcan a una sociedad democrática.

Insulza es el burócrata soso y romo, que fabrica una carrera personal y representa el formalismo vacío de contenido. Un verdadero “profesional” de la política. La democracia es para este señor una mezcla de formularios, conferencias, aviones y hoteles cinco estrellas. Nada esperemos de él. Tampoco del esqueleto que representa. Ramonet, por su parte, “intelectual”, continúa el lamentable legado de cierta izquierda europea cuyo ejemplo más notable es Sartre y otros ególatras de la política; todos terminaron justificando a Stalin, Mao y Fidel. Se apoya en un discurso “anti capitalista”, pero sin jamás haber asumido el análisis crítico de las truculencias marxistas del sXX. No sabe cuestionar al capitalismo sin traicionar el legado democrático. En pleno sXXI y hundido en una mendicidad teórica que avergüenza, se apoya en los mismos formalismos que en realidad desprecia, para justificar y defender al régimen y sus burócratas corruptos. Acaba de recibir como un gran honor “las llaves de la ciudad de Caracas”; el mismo día el gobierno arremetía contra estudiantes. ¿Para esto quedó la izquierda, para justificar la barbarie y el crimen si son los suyos? ¿No es para salir de la barbarie que queremos otra sociedad?

En verdad, Insulza y Ramonet adherirían a cualquier régimen para no tener que actuar de cara al proyecto por la autonomía y la democracia. Creen, como dijo Camus, que han colocado su sillón en el sentido de la historia y han decidido sentarse a descansar allí. Insulza y Ramonet saben que el régimen venezolano patea la democracia aunque escurran el bulto detrás de excusas reglamentarias y su doble moral. Es el cinismo que hay que tener para facturar y vivir de la política; además, mientras otros pongan los muertos, está bien. ¿En qué se diferencian? Ambos representan excrecencias, sobras, residuos del siglo XX, que hay que superar y superaremos.

Referencias:

Insulza: http://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=D-002

Ramonet: http://ilmanifesto.it/in-venezuela-e-a-rischio-la-democrazia/

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