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Nuestro querido profesor y amigo Emeterio Gómez nos dedica una referencia en su reconocido artículo semanal de los domingos en el diario El Universal que agradecemos enormemente. Fue nuestro profesor en varias materias en la Escuela de Economía de nuestra querida Universidad Central de Venezuela y no solamente en aquellas del pensum formal, sino que el profesor Gómez fue siempre un atento indagador y cuestionador del statu quo. Fue así como diseñó materias ex-cátedra para discutir temáticas y reflexiones que siempre estuvieron más allá de lo convencional. Gracias a él nos acercamos por primera vez a pensadores como Popper, Feyerabend, Khun, Habermas y otros; y no solamente Marx o Keynes o Friedman, la moda de la época para cualquies escuela de economía.

Laurent Chehere Vía @culturainquieta

Laurent Chehere Vía @culturainquieta

Fue así también como participamos de aquellas extraordinarias conferencias que dictaba a modo magistral en el Auditorium de Ingeniería y luego en el nuestro. En estas conferencias disfrutamos de la agudeza, inteligencia y sabiduría no solamente suya sino de pensadores venezolanos de la talla de Héctor Silva Michelena, Max Flores, Manuel Rodríguez Mena, Domingo Alberto Rangel, Maxim Ross, Ricardo Roig, por mencionar algunos y disculpándonos con muchos otros, todos excelentes. Pero además, Emeterio nos llevaba a discusiones con otros investigadores, grandes e inolvidables pensadores, como fue el caso de las discusiones en el aula y con la clase del mismísimo Ludovico Silva en la Escuela de Filosofía. Fue pues siempre un profesor inolvidable. Hoy en día Emeterio nos precia con su amistad. Cuando se percibe el entibiamiento de la actividad dialéctica de los tiempos actuales, uno valora más aún aquellos tiempos y aquella Universidad Central. Nos convencemos además de que es posible la transformación y la creación y de que el papel de la reflexión es insustituible.

El profesor Gómez en su artículo -que copiamos completo a continuación- nos informa desde el mismo título que “Descartes mata Platón”. Comienza por cuestionar la famosa frase de Whitehead: toda la filosofía no es más que notas al pie de página de Platón. Frase que, tal como la entendemos, no reduce necesariamente la grandeza de la obra de tantos filósofos, sino que deja claro algo que sí suscribimos: con Platón se inaugura un legado, una herencia, una manera de entender el conocimiento, la filosofía y el Ser como “Ser determinado”. La idea de que el ser está determinado funda un linaje para el cual lo no-determinado, lo indeterminado, el no-Ser no es posible o no existe o es insuficiencia del ser o incompletitud o es caos o es nada. Es diríamos, el origen de la fascinación de la filosofía por la trascendencia. A la vez, si el ser es solamente ser determinado, el conocimiento se trata de recorrer este camino gracias al cual se establecerán estas determinaciones en sentido fuerte. Lo anunciaba ya Parménides: el Ser es y el no-Ser no es. Se inaugura así la corriente dominante de la filosofía occidental: determinismo, unitarismo, dualismo idealismo-materialismo, mente-cuerpo, separación objeto-sujeto, idea de la objetividad, del ser-siempre-ahi, devenir-ahí. El circuito cierra con Hegel: todo lo real es racional y todo lo racional es real. Por último todo el proyecto fracasa: ahí están Marx, Nietzsche, Freud, Einstein, ahí está el siglo XX y todo el desencanto acerca del progreso, etcétera, etcétera. Está también Heidegger, aunque éste para nosotros es un salto atrás.

Emeterio ve en Descartes el factor que hace implosionar todo con su “giro cartesiano”; es verdad, con Descartes y sus amigos -Leibniz y otros- se destierra para siempre la soberanía divina sobre los asuntos humanos, subjetiviza por decirlo así el problema y lo coloca en el “pienso, luego existo”. Se laiciza el asunto por decirlo de otra manera. Se mundaniza el saber y el hombre pasa a encargarse de sí mismo. Fue un gran paso: aparece la “subjetividad individual autoconsciente”. Inaugura una nueva época: la modernidad. Pero, si vamos al fondo, ¿qué preocupó y qué hizo Descartes? Le preocupó la certeza absoluta y lo que hizo fue establecer las condiciones que la hacen posible. Desplazó la verdad del ámbito de lo divino a la esfera de la razón. De modo que, por un lado, logra colocar todo sobre una plataforma intelectual que hace posible la continuación del proyecto por la libertad y la autonomía humanas. Pero, atención, por otro lado, la idea de una verdad absoluta, unificada, la idea de un sujeto y un objeto separados y la idea de que el sujeto “conoce” al objeto persisten allí. ¿Cuál es, en efecto, la diferencia entre Dios y la Razón si ambos con mayúsculas son el único principio de todo? Respuesta: ninguna. Dios y Razón son esencialmente la misma cosa y Descartes es en este sentido un eslabón más de la cadena platónica. Ese es nuestro punto. Detrás del idealismo platónico y detrás de la razón de Descartes está el mismo racionalismo razonante y racionalizante que reduce todo, padre del positivismo aún dominante y que es el núcleo del fracaso del pensamiento occidental contemporáneo.

Descartes pues no mata a Platón sino que lo lleva a otro nivel de actuación. De Heidegger y Hume, como nos advierte Emeterio, ya habrá oportunidad de hablar.

Sigue el artículo de Emeterio:

“Descartes mata Platón

Emeterio Gómez

Un gran amigo, también economista, Miguel Aponte, me dice que le llegó la hora de la Filosofía; abre un Blog, www.economiapoliticaehucv.wordpress.com  para discutir con la gente, incorpora unas notas suyas sobre Cornelius Castoriadis, “filósofo griego”, quien sostiene la tesis archiconvencional de que “Platón ES  la Filosofía” y me pide una crítica “tan dura como yo pueda”, a ver qué es lo que yo tengo “en la bola”… Y aquí va mi primer lanzamiento, por todo el centro del plato.

Ciertamente es una vieja Leyenda Urbana que la Filosofía se reduce a Platón. Y hubo alguien, cuyo nombre no recuerdo, que afirmó que “Toda ella eran tan solo notas al pie de página de la obra del gran pensador griego”. Posiciones extremas que algún remoto sentido tienen al exaltar la figura –sin duda grandiosa– del autor del Timeo, pero… “Posiciones Extremas” al fin y al cabo, erróneas y desorientadoras. Y no simplemente porque hubiese otros filósofos que hicieron aportes esenciales, sino porque hay al menos dos de ellos –Descartes y Heidegger– que le dieron “Giros” cruciales al Pensamiento, que refundaron la Ontología al menos con la misma fuerza que la fundara inicialmente Platón. Amén de un tercero, David Hume, que no le dio a la Filosofía simplemente un “Giro”, sino que le produjo un vuelco aparatoso que en rigor la destruyó, por mucho que haya logrado sobrevivir en una permanente Terapia Intensiva en estos 263 años que nos separan de él.

El primero de esos dos grandes refundadores, fue obviamente Descartes. Platón, Aristóteles y toda la Filosofía Griega habían supuesto que el Mundo ¡¡o las Ideas!! existían “en sí mismas” o “por sí mismas”, independientemente del órgano o instrumento que las captaba, pensaba, percibía, sentía, intuía, imaginaba o conocía. Descartes implosionó esa concepción: Nada ES “en sí mismo”, nada existe independientemente del órgano que lo capta. ¡¡Jamás podremos saber cómo son realmente las cosas, porque nunca podremos tener de ellas un conocimiento independiente del órgano o del instrumental con el cual las captamos!! No hay ruidos fuertes o estridentes “En sí mismos”, si no los relacionamos con nuestra capacidad auditiva. Ese mismo ruido que parece suave, sería infernal e insoportable con que solo mi capacidad auditiva fuese 20 veces superior. Y lo mismo pasará con ese olorcito suavemente putrefacto que percibo. Platón y los 2.000 años de Filosofía que hasta Descartes nos habían dominado, estaban heridos de muerte.

Cosa que Rubén Blades, creo, puso de moda con aquello de que “Todo depende del color del cristal con que se mire”. Sólo que en este caso, puedo quitar el cristal y descubrir el “verdadero” color de la cosa. En la realidad o para con ella, no podemos “quitar” nuestros sentidos y nuestros conceptos. Podemos cambiar de Enfoque pero no podemos no tener uno. Cosa que un gran filósofo empirista inglés, Berkeley, resumió en una frase que hace 40 años (en nuestra gratamente añorada y recordada USB) nos cambió la vida: “¡¡Ser es Ser percibido!!”. Era el grandioso Giro Cartesiano que, en rigor, dejaba “en el aire” –casi como una pieza de museo– a toda la Filosofía Platónico-Aristotélica. Y se lo llamó Giro Cartesiano por analogía con el Giro Copernicano, que había invertido la visión errónea de la Astronomía Ptolomeica… ¡¡tan anticuada como la Filosofía Platónica!! Nada es “En sí mismo”, sino en relación a la Conciencia y al complejísimo aparato perceptual con el cual “lo conocemos”. Es decir, con el cual ¡¡jamás podremos conocerlo!! sino tan solo versionarlo. De Heidegger y de Hume ya hablaremos.

http://emeteriogomez.wordpress.com”

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