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Todo lo que nace proviene necesariamente de una causa,
porque sin causa nada puede nacer
(Platón, 1872:164)

Desde el mismo momento que exigimos un “lugar” para el tiempo, estamos cayendo en el círculo platónico y expresando el problema de manera incorrecta. Si queremos que el tiempo tenga “lugar” en la filosofía heredada del ser, nos mantenemos en la idea de la determinidad; y es que todo se origina en la forma de pensar el ser: si el ser sólo puede ser si es determinado, entonces, el tiempo y la alteridad terminarán necesariamente siendo negados. Este es el problema difícil de ver y que es indispensable captar para deshacer el nudo de la filosofía de la determinidad. Si el ser es y sus mutaciones son racionalizables a partir de lo que es, entonces es imposible que entre, que aparezca, lo nuevo, la alteridad y lo verdaderamente otro; no lo diferente, sino lo estrictamente Otro. Como  Otro, como nuevo, tendría que ser imposible su razonamiento a partir de lo que estaba allí. Mientras se pueda explicar a partir de A lo que es B, ésta será diferente de A mientras a la vez esencialmente la misma que A.

El párrafo anterior nos pone frente al problema central del papel de la filosofía y del pensar. La filosofía no “resuelve” problemas, aunque algunas veces los resuelva, el sentido de la filosofía y del pensar no es servir de acicate entre medios y fines –este problema es de la ciencia y la técnica– sino de formular nuevas preguntas, ver con un ojo siempre nuevo aquello que luce o parece viejo. La filosofía rejuvenece los problemas, o si quieren, los inventa y los re-inventa.

Volvamos al primer párrafo, lo que sostenemos es que el ser tiene que ser y a la vez no ser, tiene que ser indeterminado aunque parcialmente determinado; lo que no necesariamente implica subdeterminación, no-determinación o déficit de determinación, sino –y es esto lo importante– capacidad de nuevas determinaciones. Lo esencial de lo indeterminado no es que adolezca de algo o de nada, sino que es capaz de ejercer nuevas determinaciones: así las cosas, el tiempo sería para Castoriadis perpetua autoalteración de lo que es, que sólo es en la medida en que está por ser (Castoriadis, 2010:305). Nada que ver con el paradigma de la determinidad.

Así pues, para que el por-ser sea posible y con él lo nuevo en el mundo, es indispensable concebir un tiempo no espacializado, dejar de pensarlo como modalidad del lugar de ser. Finalmente, dejar de pensar el ser como determinado. Esto conduce a que el tiempo y el ser no pueden separarse, no porque tal cosa no sea pensable –que lo ha sido y esto es toda la tradición platónica– sino porque conduce a una reflexión identitaria, analítica, de orden segundo. Útil pero insuficiente. El olvido de esto, ha constituido el velo que esconde no sólo el verdadero carácter del tiempo, sino de la alteridad y la creación como imaginación radical y como imaginario social. El olvido de esto ha impedido una ontología del ser como no-determinado.

Lo que Castoriadis sostiene es que el tiempo es autoalteración y autoengendramiento de la alteridad; y, a la vez, creación ontológica; si el tiempo no fuera creación no solamente no sería nada sino que además, preguntamos, ¿cómo explicar la creación de lo nuevo, la aparición de lo Otro? A su vez, si es que vamos a sostener -como Platón- que no existe lo nuevo, entonces, necesariamente todo es repetición cíclica o causación heterónoma, sometida a Dioses, Leyes o Herencias que nos dejan inútiles frente a nuestra propia existencia. Este es el centro de la discusión. Vamos a la parte final.

Bibliografía:

Castoriadis, Cornelius (2010), La institución imaginaria de la sociedad, Tusquets Editores, Buenos Aires.

——- (2008), El mundo fragmentado, “Tiempo y creación”, Caronte Ensayos, Argentina.

——- (2004), Sujeto y verdad en el mundo histórico-social, Seminarios 1986 – 1987, La creación humana I, FCE, México.

——- (2003), Sobre el político de Platón, FCE, México.

Jaeger, Werner (2005), Cristianismo primitivo y paideia griega, FCE, México.

——- (2013) La teología de los primeros filósofos griegos, FCE, México.

Platón (2008), El Político, Alianza Editorial, Madrid.

——- Obras completas, edición de Patricio de Azcárate, tomo 6, Madrid 1872, “Timeo”: http://www.filosofia.org/cla/pla/img/azf06131.pdf

Referencias sobre Lagrange: http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:viTlUJIrybMJ:es.wikipedia.org/wiki/Joseph-Louis_de_Lagrange+&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=ve

Referencias sobre Einstein: http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:wf_jJPeo0rYJ:www.taringa.net/posts/info/1519193/El-tiempo-una-ilusion.html+&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=ve

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