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Hay quien piensa que con el paro provocamos la suspensión de algo; en realidad, el paro es el reconocimiento de que la educación universitaria está de hecho colapsada. Es también el reconocimiento de que el gobierno no quiere resolver la situación. Veamos.
  • La Universidad Central de Venezuela (UCV) se mantiene con el mismo presupuesto desde hace cinco años.
  • Del presupuesto de 2013 se ha aprobado sólo el 37%.
  • Los trabajadores no reciben aumento desde el 2009 y se encuentran por debajo del salario mínimo. Las becas universitarias son de Bs. 600,00 y esta cifra equivale a $20. Recientemente el gobierno reconoció aumentos, pero aún no se han materializado.
  • Un profesor titular hace quince años ganaba 25 salarios mínimos. Hoy: 3 salarios mínimos.
  • Uno que se inicia en el escalafón ganaba 11 salarios mínimos. Ahora  su salario equivale a 1.
  • En Canadá un profesor gana $9,700. En Argentina $3,700. El nuestro apenas más de $1,000 y eso si se calcula con el dólar preferencial lo que es no sólo absurdo sino ridículo. La realidad es que al cambio paralelo gana $210.
  • Después de soportar los descuentos contractuales y legales de rigor cualquier profesor puede llevar a su casa un monto neto de Bs. 1.500,00 o incluso menos: esto en dólares equivale a $50.00 mensuales. El profesor de esta Cátedra percibe un monto neto mensual de $10.00 mensuales: no está usted leyendo mal, he escrito diez dólares al mes.
  • La UCV ha perdido más de 800 docentes.
  • respecto al deterioro de la infraestructura habría que dedicar otra investigación. Es demasiado importante.
La lista precedente no agota el estatus de la situación, pero la ilustra. Ahora bien, mientras esto ocurre es válido preguntarse si se trata de escasez de recursos por parte del Estado. Veamos.

Examinemos los recursos con los que ha contado el gobierno nacional desde su llegada al poder. Desde el año 1999 hasta el primer trimestre de 2013 el ingreso petrolero alcanzó la cifra de $720,174 millones de dólares, mientras el endeudamiento externo acumuló $105,656 millones de dólares y a esto hay que añadir el  endeudamiento de PDVSA de $142,696 millones de dólares. Sume y obtendrá la cifra de $968,526 millones de dólares. De aquí ha salido el dinero.

Para el momento en que usted lee este papel,  la cifra supera generosamente el millón de millones de dólares. Por favor, represente bien esta cifra en su mente: hablamos de un millón de dólares repetidos un millón de veces. Es como si a usted le entregaran un millón de dólares durante un millón de días continuos. Esto es, le han entregado un millón de dólares por 2740 años. ¿Se captó bien? Si la población venezolana para 2013 alcanzó 28.946.101 y usted divide le dará que a cada venezolano le habría tocado $34,547. Si computa esta cifra por el tipo de cambio paralelo actual, le habrían entregado Bs. 1.036.409 por el periodo de 14 años ó Bs. 6.169 mensuales durante 14 años continuos. ¿Se nota lo que significa esta cifra? Si una familia venezolana está formada en promedio por 4,5 personas, a cada familia le habría tocado Bs. 27.761 mensuales durante 14 años continuos. ¿Se da cuenta usted?

Un millón de millones de dólares es algo así como quince veces lo que el Plan Marshall invirtió en la reconstrucción de Europa después de la segunda guerra mundial. Allá quedó un continente reconstruido, ¿aquí qué ha quedado?

Descuente el costo de las misiones -no disponemos de ese dato- y verá que es muy difícil justificar de todas las formas que desee el uso de esta cifra. Sólo por especular y usar un tema que nos afecta directamente, con algo así como el 0,000025% de esa cifra se cubriría el incremento del costo anual del contrato con los profesores universitarios y con algo así como el 0,00005% las reclamaciones integrales de toda la institución universitaria, ¿qué le parece?

Y es que un millón de millones de dólares equivale a lo necesario para construir 40 millones de viviendas de interés social, donde podría alojarse a 180 millones de personas y esto es seis veces la población total de Venezuela y 13,3 veces el déficit total de viviendas en Venezuela.

Atención, no estamos diciendo que ninguna de las cosas anteriores es lo que ha debido hacerse. Las cosas no se resuelven a “realazos” y muchas cosas deben ser tenidas en cuenta: es sólo para tener una idea comparada de las magnitudes de las que estamos hablando. Porque aunque parece obvio, no lo es. Se trata de una cantidad de dinero que roza la fantasía.

No debe ser fácil manejar la economía de un país y de ninguna manera las universidades son lo único que hay que atender. Pero al menos una cosa es cierta: sin universidades, sin conocimiento e investigación, libremente ejercida, ninguna sociedad será capaz de prosperar. Su destino quedará reducido a la servidumbre. Los gobiernos liberales no entienden esto y por eso las luchas sociales e históricas por la autonomía tienen que arrancar los derechos que aquellos confiscarían sin ninguna vergüenza. Las universidades privadas no tienen por qué dejar de existir y seguramente existirán siempre, pero su legado en la medida en que esté sometido a una sola determinación –sea la del capital o la de las religiones o ideologías– nunca podrá sustituir la verdadera autonomía  universitaria. De las universidades militares ni hace falta hablar. No hay ni debe haber etiquetas para la institución universitaria, no valen los adjetivos calificativos de ninguna naturaleza ni origen. Más lamentable es ver que un gobierno que se dice socialista –del siglo que sea– se proponga el sometimiento de la libertad universitaria con el vulgar argumento del presupuesto. No contabilizarán las ganancias de una estrategia tan vil.

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