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La economía venezolana también se encuentra en crisis, aunque de una naturaleza muy diferente a la del llamado mundo desarrollado. Clasificada en los términos de la teoría económica convencional ha entrado en una fase de estanflación. Para quienes defienden el régimen, se trata de la construcción del socialismo del siglo XXI. La verdad es que en estos quince años el país -más bien el gobierno- ha dispuesto de los mayores recursos jamás obtenidos: más de un millón de millones de dólares. Con una  población de menos de 30 millones de habitantes, cualquiera habría predicho un éxito rotundo en materia económica. Nada más lejos de la verdad. Inflación, desabastecimiento, desindustrialización, controles. Callejones que parecen no tener salida en la visión del socialismo del siglo XXI. ¿Qué pasa? ¿Qué es lo que falta al proyecto que no logra resultados más allá del reparto populista?

De ninguna manera pretendemos agotar el análisis. El asunto es adicionalmente complejo, primero, porque no siempre se cuenta con la información disponible; y, segundo y más importante, porque la sociedad venezolana se encuentra inmersa en un proyecto de transformación social que se propone la eliminación del sistema capitalista de producción.

Este es un camino, para cualquiera, lleno de oportunidades pero también de problemas que no admiten soluciones fáciles. Las ilusiones funcionalistas, los dogmatismos y los angelismos románticos que resultan de una mala lectura o de la falta de reflexión teórica y política en esta materia se han pagado y se seguirán pagando caro con el fracaso del proyecto de transformación.

Pretender que toda crítica es burguesa es un acto de auto ridiculización absurdo: es infantil y sólo sirve para que los “representantes socialistas” en el poder se entronicen y sometan a una población “inocente” con el aval de aquellos que advierten lo malo; generalmente los intelectuales y personas mejor formadas y no corruptas que, por miedo al fracaso del proyecto, justifican el ocultamiento y la alienación a la que conducen el desprecio por la democracia y por la gente: curioso ejemplo de cómo el miedo conduce a lo que se quiere evitar. Tendrían que haberse conseguido con Sófocles a tiempo. En fin. Vamos al asunto económico venezolano: artículo, cuadros y cifras completas en la siguiente dirección: http://www.academia.edu/4213511/La_economia_venezolana_analisis_de_coyuntura_junio_2013.

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