Todo tiene su final

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Miguel Aponte @DoublePlusUT

El gran Héctor Lavoe lo grabó para siempre en el corazón latinoamericano: “Todo tiene su final”. ¿Entonces? ¿Menos el chavismo? ¿Sí? ¿Qué vinieron a creerse Maduro y el grupito que vociferan haberse propuesto el ridículo y evidentemente imposible proyecto de dominar a Venezuela para siempre? ¿Están acaso por encima de los millones de venezolanos, posiblemente el 100% si se atrevieran los sometidos y enchufados a hablar en público lo que gritan en privado? ¿No saben que todas las noches, mientras ustedes burócratas tiemblan de miedo, los venezolanos rezan, cada uno a su modo, para que la pesadilla chavista cese de una buena vez?

TODO TIENE SU FINAL

¿Es que ustedes no salen ya a la calle? ¿No hablan con nadie? ¿No les quedan amigos modestos y decentes? ¿Creen de verdad que el basural en que han convertido a Venezuela les funcionará a su antojo para siempre? ¿Antes hubo historia y ahora ya no? ¿En qué clase de libros leyeron eso, si es que lo leyeron alguna vez? ¿Acaso creen que la brujería es suficiente? ¿No caen en cuenta de que mientras engañaban a Venezuela se engañaban a sí mismos? Pues sépanlo, el pueblo venezolano decidió no solamente que al chavismo le llegó su final, sino que ese final será pacífico y democrático.

Hagan memoria burócratas, cada vez que el venezolano sencillo se hartó, el gobernante de turno se fue. Punto. Así llegaron ustedes, ¿no recuerdan? Y así será como se irán, porque el colectivo anónimo, esa “masa”, como ustedes gustan decir en su jerga mediocre, decidió una vez darles la oportunidad, no regalarles el país para siempre como ustedes abusivamente interpretaron; y ahora decidió que se van. Punto.

Prepárense entonces burócratas, porque así como el 6 de diciembre un verdadero tsunami democrático los sacó de la Asamblea, ahora los sacará del gobierno, con un revocatorio democrático y pacífico y este primero de septiembre lo demostraremos, sin que nada pueda impedirlo; millones de venezolanos se lo diremos en la cara: ¡echa pa’lante cobarde! Porque “todo tiene su final”.

Héctor Lavoe, Todo tiene su final: https://www.youtube.com/watch?v=7FSYmlKCQ_Q

 

La peste populista

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Miguel Aponte @DoublePlusUT

Para los populistas el Estado es capaz de satisfacer las necesidades materiales y espirituales y garantizar la felicidad social. ¿Cómo se llegó a este absurdo? Hegel afirmó que el Estado era la madre de los hombres y que estos jamás alcanzarían “una auténtica posición ética y auto consciente fuera del Estado”; para él, en caso contrario, adquirirían “una autonomía auto destructora”. Marx, por su parte, creyó que “el ser social determina la conciencia social”.

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Fueron pensadores deterministas, ¿cómo evitar el pase autoritario y despótico? ¿Vale la pena disculparlos hoy cuando marxistas y liberales, ambos, aceptaron al Estado y sus consecuencias para siempre? ¿No se tratará más bien de superar al liberalismo y al marxismo?

Esta vena estatista-autoritaria deviene populista y hace que la desgracia aplaste al chavismo; todo lo que hace le sale mal. La historia para el chavismo no existe y los anteriores fracasos comunistas no le dicen nada, pero ese fracaso los incluye como proyecto político; con lo cual, llegamos a donde queríamos: ¿cuál es su proyecto político?

Todo se quedó en ese enredo, ignorante y pérfido, perdido entre el marxismo más ortodoxo, fracasado y bruto y los libritos de autoayuda citados por el mismísimo Chávez en aquellos ya lejanos minutos de falsa gloria y verdadera cursilería militaroide.

Incluya el endoso de unos “intelectuales” que facturaron a precio de oro sus adulancias -Iglesias, Monedero, Dieterich, Ramonet y otros- de valor cero, incluyendo sus “recomendaciones”: recetas seguras del desastre que ahora sufrimos todos los venezolanos.

¿Puede ser el populismo el soporte de un proyecto político? Sí y no. Sí, porque lo fue para la mente política criolla del siglo xx; y, a la vez, no, porque fracasó siempre: ¿quién negaría la línea de continuidad de este fracaso, desde su aplicación anterior a Chávez, hasta la ruina estrepitosa, brutal e incluso ridícula del chavismo de hoy? La pregunta es: ¿habremos aprendido? Pronto habrá una nueva oportunidad para demostrarlo.

Steiner, George (2009), Antígonas: la travesía de un mito universal por la historia de Occidente, Gedisa, Madrid, páginas 39 – 45.

 

 

Democracia versus Ideologías

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Miguel Aponte @DoublePlusUT

La política es el territorio de la creación colectiva sobre los asuntos comunes. Nace al responder a la pregunta, ¿existe lo público? Si la respuesta es “sí”, entonces aquí es imposible que haya “especialistas” y la política compete a todos o será imposible. Si usted cree que la respuesta es “no”, ese sería otro artículo. Ahora bien, ¿cómo tendría que ser el “hacer” de la política? Respuesta: pues creación democrática, qué más. Esta creación no es receta y requiere actitud, “educación democrática”: no basta tener la razón, hay que saber tenerla; y saber también que ninguna razón es para siempre, tampoco la nuestra. Pero, ¿por qué las ideologías modernas carecen de ésta actitud fundamental? ¿Por qué creen saber todo? Y, ¿qué ocurriría si su “saber” fuera erróneo?

BURRO

En política, la tragedia se presenta cuando quienes se enfrentan, ambos tienen razón. Puede sonar extraño, pero es más que común y ocurre por la arrogancia de la razón “determinista”, cuando quien la porta la cree “absoluta”; esta actitud se traduce en intolerancia y necesidad de eliminar al otro, ninguno de los dos admite que su razón no es perfecta, que él mismo parcialmente está o puede estar equivocado, aunque no sea más que por no tener en cuenta el punto de vista del otro.

Pero la verdadera desgracia ocurre cuando, de paso, ninguno entre los dos que se enfrentan tiene razón sobre el punto que se discute. La situación será extrema pues, no solamente ninguno reconoce al otro, sino que, a la vez, ¡ambos están equivocados! El error es doble ahora. Son contrarios “idénticos”, ¡ninguno representa la solución! Pues amigos, esto son las ideologías que nos han vendido como “soluciones” en los últimos 300 años. Creen que han descubierto y “poseen” la llave que abre todas las puertas, sin advertir que hace rato ni siquiera interpretan cabalmente la realidad que buscan cambiar; y, ¿cómo cambiar aquello que no se comprende y cómo comprender sin distinguir, sin reconocer al otro, si no se cuestiona la propia institución?

 

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