La Apucv reflexiona sobre Venezuela

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22.03.2015 05:01 AM Entonces, ¿qué proponemos? pues que Venezuela aprenda a vivir sin el petróleo. Leyó bien. Hay que dotar a la opción democrática de una visión realista y honesta sobre todos estos asuntos…

Miguel Aponte

Desde Caracas.- Venezuela reúne tres características perversas que, combinadas, liquidan la posibilidad de pensar con coherencia y sentido de futuro; y, por tanto, nos liquidan como país. Porque, ¿qué es un país que no garantiza su propia existencia económica y política para sus propios hijos? Todas tienen que ver con la palabra “petróleo”: es un país petrolero, vive del petróleo y no puede vivir sin el petróleo. Vamos con cada una.

Ojos bien cerrados

Ojos bien cerrados

Primera: Es un país petrolero. Define su manera de ser a partir de esta condición; y, por tanto, no es capaz de valorar apropiadamente el factor petrolero, no termina de entenderlo; así es como llegamos a la creencia de que se puede vivir para siempre “del” petróleo, sin pensar en el costo de oportunidad ni en el futuro. Una actitud suicida.

Segunda: Vive del petróleo. No es lo mismo que ser “país petrolero”, la clave está en la diversidad. Ser petrolero no implica vivir del petróleo. Pero, al “vivir del petróleo”, en el contexto del imaginario venezolano, entonces, nos caracterizamos por ser monoexportadores, incapaces de crear una cadena de valor, sólo capaces de impulsar el desarrollo hacia afuera y de estimular el rentismo hacia adentro.

Tercera: No puede vivir sin el petróleo, porque en este contexto es imposible que viva sin petróleo. Pero entonces, ¿a qué conduce lo anterior? ¿Cómo se manifiestan estas características en su política económica?

Pues esto sólo puede derivar en un modelo “procíclico”, “rentista-populista”, de reparto sin producción, una gran “fábrica de pobres”; y eso es lo que somos. Conduce a que seamos un país dependiente: del capitalismo, del resto del mundo, del petróleo, del dólar. Todo lo contrario a la supuesta soberanía nacional, que es por supuesto otro discurso vacío. Y es así, necesariamente, porque el modelo implica en sí mismo que el ciudadano dependa del Estado, que el Estado dependa del petróleo y, como el petróleo depende del resto del mundo, que el país dependa del resto del mundo; por tanto, usted y yo, seremos siempre ciudadanos cautivos de un Estado populista-autoritario, primero; y luego, de algún imperio, es decir, no seremos ciudadanos. Entonces, ¿cómo es que a partir de estas premisas vamos jamás a poder pensar a Venezuela con sentido de futuro?

Entonces, ¿qué proponemos? pues que Venezuela aprenda a vivir sin el petróleo. Leyó bien. Hay que dotar a la opción democrática de una visión realista y honesta sobre todos estos asuntos, comenzando por la pregunta: ¿Qué es el petróleo para Venezuela? ¿qué ha sido y qué tiene que ser en el futuro? En este sentido, la Asociación de Profesores de la UCV (Apucv) ha abierto una profunda reflexión sobre la sociedad, la política y la economía, que apunta a ese país democrático y libre que todos queremos y que hay que construir: hay que apoyarlos.

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/la-apucv-reflexiona-sobre-venezuela/175666

¿Para qué educamos?

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Por Miguel Aponte

Herbert Spencer decía que el objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás; y es que la educación y la política tienen mucho más que ver entre ellas mismas que lo que comúnmente pensamos. La educación no es tal si no enseña al estudiante a aprender y desaprender, si no muestra que no hay verdades absolutas y que el peligro está precisamente en aspirar tales verdades; aprender que las convicciones son más enemigas de la verdad que las mentiras, que siempre podemos estar equivocados y que por eso no vale la pena morir por las creencias.

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Cuando un padre o un profesor le dice a un joven que piense esto y no aquello lo está liquidando intelectualmente: eso no es educación, es enseñarle a obedecer.

Por el contrario, el joven debe más bien aprender “el hábito del no hábito”, tiene que aprender a relacionarse de manera no mítica con sus propias ideas y con todas las ideas. No puede dejarse abrumar por la autoridad de lo que está ahí, sea el padre, el profesor, el déspota, el experto, la sociedad o lo que sea. Sólo así pueden educarse verdaderos ciudadanos. Pues aprender a gobernarse a sí mismo, ser libre, es una actitud política.

Si usted está de acuerdo con lo anterior, entonces, preguntémonos, ¿por qué un profesor le va a prohibir a un alumno que lea tal libro? ¿Por qué vamos a aceptar que sólo algunos expertos iban a tener la “solución” de la sociedad? ¿Por qué tenemos que conformarnos con lo que los déspotas de turno nos impongan?

Y hablamos de la verdadera política, no este “quítate tú para ponerme yo” (y ponerme para siempre) que es la política venezolana pero también la política moderna en todas partes, atención con esto.   La política no es la manera de alcanzar el poder y quedarse en él, sino la acción colectiva que crea y modifica las instituciones en y con las cuales realizamos nuestra vida. Entonces, ¿cómo vamos a separar la educación de la política?

Sin embargo, lo que como una droga se ha instalado en el imaginario colectivo es la idea de que las cosas no pueden cambiarse y que tenemos que aceptar la realidad y la autoridad del profesor, el experto o el político.

Socialismo del sXXI: fin del ciclo populista

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15.03.2015 05:25 AM Para el socialismo del sXXI el país está atado a la suerte del precio del petróleo para apenas “sobrevivir”. Una verdadera vergüenza: otro mito que este régimen llevó hasta extremos vulgares y que se derrumbó

Miguel Aponte

Desde Caracas.- Si se espera contar únicamente, como hasta ahora ha ocurrido, con los ingresos petroleros para hacer viable el modelo económico del socialismo del siglo XXI, harían falta precios de alrededor de $128.00 por barril y, además, crecientes: un perfecto absurdo. Y ni así sería viable. ¿30 millones de seres mantenidos por un elefante blanco es acaso desarrollo? En estos casi 16 años, con precios de hasta seis veces los de 1997, el país está hundido en la peor crisis económica de su historia republicana. En 2014 la economía decreció en -4,5% y para 2015 decrecerá en -7%, y cuidado. Somos líderes mundiales en miseria y la pobreza alcanzó 48,5%, también mayor a la que consiguió Chávez. Y, atención, no se trata de que con la caída de los precios “vino” la crisis, no es así. Antes de caer estos en julio de 2014, ya la economía iba directo a este barranco. Convénzase: se trata del modelo de crecimiento, de una visión errada de país.

Liderazgo Tornillo

Para el socialismo del sXXI el país está atado a la suerte del precio del petróleo para apenas “sobrevivir”. Una verdadera vergüenza: otro mito que este régimen llevó hasta extremos vulgares y que se derrumbó. Es al contrario, si no logramos ver que este supuesto vínculo económico entre precios del petróleo y prosperidad de la economía es falso, no podremos salir del estancamiento nacional. Es fácil mostrar cómo la economía real vive de la droga petrolera pero no se desarrolla. Todos los periodos de fuerte alza del precio petrolero han terminado para Venezuela en crisis económicas: así fue en el periodo 1974-1983, comenzó con “auge petrolero” y terminó con la devaluación de Luis Herrera Campins. Y así fue entre 2004-2014, jamás se recibieron tantas divisas petroleras y terminamos en la ruina perfecta. Pero, con altibajos, esta es la característica dominante de todas las gestiones económicas de estos cien años de petróleo venezolano: vivir del gasto, populismo, rentismo, lo que se ha llamado “enfermedad holandesa”.

La economía ha “vivido” de la “renta”, pero no se “desarrolla”. Esta es la lección. El chavismo no fue para nada diferente y, al contrario, amplificó hasta lo intolerable la irresponsabilidad de hacer de la enfermedad holandesa el núcleo de “su” política económica: que consistió en la ausencia de toda política económica, que niega la economía y que se basa en la administración de un ingreso sobrevenido que materialmente “compra” (compró) la creencia en un modelo fracasado, porque se basa en el reparto y no en la producción de riqueza; el régimen no sabe y no entiende qué es la pobreza ni qué es la riqueza, no sabe qué hacer con el petróleo más allá de gastarlo sin medida ni lógica: ha colapsado; con él, debemos liquidar también el ciclo populista. ¿Podremos ahora mirar al país de otra manera?

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/socialismo-del-sxxi-fin-del-ciclo-populista/174832

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