Más allá de la agenda electoral

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Miguel Aponte

“Troya resiste no por su fuerza, sino por nuestra debilidad”, era el reclamo de Ulises a los griegos para explicar por qué no ganaban la guerra de Troya. Parte de la grandeza de Grecia fue ver los elementos universales de la constitución de lo humano y sus creaciones y penetrar en las más profundas razones, no siempre racionales, de esa condición. La frase es, por tanto, un buen ejemplo a la vez de repetición y realización en la historia. Muchas han sido y, seguramente, serán, las veces en que esta situación se ha replicado, para superarse en ocasiones y hundirse en otras. Recordemos que, finalmente, los griegos ganaron la guerra, pero no tuvo que ser así: pudo perderse; como, en efecto, en el siglo IV adC Atenas perdió la guerra frente a Esparta y sus aliados; y, lo más grave, se  perdió la democracia y a Atenas. Fin de la época griega.

TROYA

Traemos el ejemplo para afirmar que en Venezuela hoy estamos repitiendo el mismo trance: un régimen perdido que, por 16 años, disfrutó del mayor poder imaginable –todos los poderes públicos secuestrados, miles de millones de dólares a su disposición y un apoyo jamás visto– se derrumba prácticamente solo y por implosión, contradicciones internas, incapacidad, incompetencia, brutalidad real y manifiesta, abusos y excesos de todo tipo, uso de la mentira y la subestimación de aquel mismo país que alguna vez confío en él, de la mano de aquella promesa, fallida desde su origen e inservible por innumerables razones teóricas, políticas y económicas, que llamó con arrogancia infantil socialismo del siglo XXI: una estafa.

¿Cómo es posible,  pregúntese, que todo el país no se vuelque al  100% -abusamos del número, pero no importa– a apoyar a la opción opositora? ¿Qué falta? ¿A quién más convencer de la ruina del régimen? Ni los cubanos, primeros usurpadores del desastre venezolano, le creen ya, ¿entonces? ¿No debe la oposición plantear claramente y ya el duro trabajo que tocará enfrentar, más allá de declaraciones de intención y no por triunfalismo tonto, sino por elemental responsabilidad? ¿No toca en tales circunstancias divulgar qué es lo que haremos para superar los males y construir la visión que colocará a Venezuela, por fin, en el siglo XXI? ¿Y no es debilidad retrasar la conducción del país hacia esa visión? ¿Esa debilidad no fortalece al régimen? ¿No es precisamente esto lo que está faltando a la oposición? Y más claro: ¿es que acaso no sería ésta la única manera de hacer hoy oposición? Esto es: plantear, divulgar, discutir, un verdadero proyecto de país, sabiendo que no tiene sentido colaborar con un régimen hundido que lo único que tiene en mente es la estúpida idea de gobernar para siempre y matar la democracia y la libertad. Es esto precisamente ir más allá de la agenda electoral. ¿Por qué no?

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/mas-alla-de-la-agenda-electoral/189998

Las condiciones están dadas

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Miguel Aponte

Las condiciones están dadas para un cambio radical, pacífico y democrático. Basta salir a las calles en Caracas o el interior, donde aquellas son aún peores, para constatar el estado de ruina material y espiritual del país en todos los órdenes. La penuria alcanza a todos a alta velocidad. Hay quien habla de crisis humanitaria y catástrofe. Llegó por igual a todas las instituciones y los valores. Somos hoy un país sin futuro, a menos que alguien sostenga que ser como Cuba es un futuro. Sin embargo, la economía sola no determinará la salida del régimen. Si bastara la ruina económica para superar los totalitarismos éstos ya no existieran, y no es así. La economía solo condiciona, nada más.

Alexey Titarenko 00 Vía IdWork

Alexey Titarenko 00 Vía IdWork, el colectivo anónimo: poder instituyente de la sociedad

Ahora bien, la psicología sabe que un ser humano alienado es capaz de dejarse matar por una idea, un hombre o cualquier idiotez, pues esa es su característica: el alienado sustituye su voluntad por el discurso del otro. Pues bien, cuando afirmamos que las condiciones están dadas queremos decir que el venezolano inició ya el rechazo al discurso chavista: ve la estafa. Toma conciencia diaria aunque no defina el asunto completamente, comienza a ver que el populismo y sus derivados son fórmulas para subestimarlo, explotarlo, dominarlo como al idiota que no sabe qué hacer con su vida y por eso requiere que un “líder eterno”, el “otro”, se ocupe de él. Lo que queremos decir es que los costos existenciales y materiales que paga hoy la gente por el descalabro nacional son tales que entiende cada vez más los sacrificios que, como país, habrá que realizar para superar el desastre chavista. Los reconoce menores a las penurias de hoy que, además, de seguir así, sabe que empeorarán. Lo constatan las encuestas: el país quiere cambiar.

La seriedad y la coherencia emergen gradualmente como significaciones que deben reivindicarse, porque de otra manera lo que se hace inviable es el país. Necesitamos ahora una raza de políticos que explique la situación sin ambigüedades, que supere psíquica, política y socialmente el pasado que el chavismo representa, que esté dispuesto a gobernar sin aferrarse al poder, requerimos al político democrático, que comprenda la economía sin menoscabo de la sociedad, que supere el rentismo, el caudillismo y el populismo, las tres vulgaridades que nos han alienado; que, por fin, ofrezca realmente otra cosa. Entonces, no lo dude, haremos el cambio radical, pacífico y democrático porque las condiciones, repetimos, están ahí. Así pues, son los políticos quienes deben estar a la altura de estas circunstancias y del país que quieren representar, romper para siempre con el discurso fácil, populista y con la arrogancia caudillista, proponiendo otro modelo de país y un proyecto democrático que hable con el siglo XXI.

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/las-condiciones-estan-dadas/189264

http://www.petroleoamerica.com/2015/07/las-condiciones-estan-dadas-doubleplusut.html

http://lacabraloca.com.ve/?p=400

Habló Capriles

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Miguel Aponte

Reclamamos a la oposición que hace política sin proyecto de país, falla que casi siempre toma la forma de caer en la repetición populista-caudillista de los últimos 65 años y a la cual el chavismo aportó la estocada final: una ideología de colmena y de la servidumbre autoritaria. Punto. Entonces, reclamamos ¿cómo hacer política sin proyecto? ¿Puro activismo? ¿Puro reformismo? ¿Eso es hacer política de verdad? ¿Qué es una oposición que en medio de un país hundido por el populismo de sus gobernantes sólo acierta a proponer más populismo? ¿Más de lo mismo para salir de lo mismo? ¿Cómo así se va mañana a poder conducir con éxito al país por el camino de las dificultades por venir? Y, lo más importante, ¿adónde lo va a conducir? ¿Cómo se cambia haciendo lo mismo? ¿En qué se es nuevo si sólo se reforma lo que existe?

Capriles acaba de presentar su “Plan contra la recesión”. Son 6 puntos, brevemente: 1. Aumento salarial 2. Fondo educativo 3. Devolución de empresas 4. Revisión de convenios petroleros 5. Cobro de acreencias y 6. Negociación de la deuda externa. Dice que así se podrán conseguir “20 millardos de dólares y terminar 2015 en condiciones menos dramáticas”. Trama llena de huecos, pero vamos a otra cosa.

¿Por qué afirmamos que esto es reformismo populista y, sobre todo, tampoco es ni respalda un proyecto de país ni al propio país? Bueno, primero, porque así lo llamó: plan. No es proyecto y tampoco programa, asunto técnico que no podemos ampliar aquí; pero, segundo, porque si acaso sirviera no hay ninguna razón para que el régimen no pudiera realizarlo y eso no haría sino aumentar sus propias posibilidades de asentar su proyecto venecubano populista y militarista. Entonces, ¿a quién ayuda? Es pues una simple propuesta que no beneficia en nada la realidad político-social del país, sino al contrario. Capriles habría hecho lo que dijo que no haría cuando dijo: “no vengo a hacerle el trabajo al Gobierno”. ¿Se ve?

Capriles propone algo que no cambia nada y que, al contrario, solo sirve al régimen que es el único que puede hoy ejecutarlo y, para colmo, ¡dice que no es esto lo que hace! ¿Qué quiere él? ¿Un chavismo bien hecho? Entonces, seamos francos, ¿quién puede seriamente sostener que represente ni siquiera un plan opositor al régimen? Ahora bien, como estamos en terreno reformista, ¿cómo criticará Capriles cuando el régimen cerca de fin de año aumente el salario en 30 ó 50%? ¿Pedirá el 200%? ¿Qué pasaría si el régimen usara el cerebro alguna vez e hiciera algunas cosas y no otras y con eso se hiciera parcialmente viable? ¿No le habríamos hecho el trabajo? Son las tristes consecuencias de no tener proyecto, visión y verdadero pensamiento. Es el problema de una oposición que se acomoda al régimen y no quiere pensar más allá del momento electoral.

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/hablo-capriles/188526

http://lacabraloca.com.ve/?p=375

http://www.el-nacional.com/politica/Capriles-presento-economico-evitar-recesion_0_664733732.html

http://elimpulso.com/articulo/capriles-el-plan-del-gobierno-es-no-hacer-nada-ante-la-crisis

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