Igualdad chavista

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Miguel Aponte @DoublePlusUT

Lo único que tenemos de iguales los seres humanos es que somos diferentes; no como lo son dos pulgas o dos lechosas, sino en un sentido profundo que va mucho más allá de la biología. Todos relacionamos la igualdad con la idea de naturaleza humana -todos somos seres humanos- y, más importante aún, con la idea que nos hacemos de una sociedad justa. La igualdad, por lo tanto, tiene una dimensión política y social, por encima de todo; y la variable que resuelve esta ecuación es la justicia, la ley.

Qué pretencioso

La igualdad y la justicia interactúan entre sí. No habrá justicia donde hay desigualdad y solamente entre iguales o “pares” habrá justicia. Como en todo lo humano, el asunto es complejo porque si, como comenzamos admitiendo, todos somos diferentes, entonces, cómo encontrar la justicia y la igualdad, ¿igualdad de qué, ante qué, sustentada en qué? No hay respuesta definitiva.

Así, el asunto queda en el ámbito de la política y de la creación de la ley, no de la economía, que será siempre una consecuencia. La pregunta clave es: ¿quién hace la ley y cómo? Si la hace solamente uno o un grupo y se ignora al resto, es imposible que esa ley sea justa y es seguro que se promoverán las peores desigualdades. Si leyó hasta aquí, estará de acuerdo en que la democracia es el único régimen que podría permitir leyes justas, por una razón, porque las habremos hecho entre todos.

Los chavistas serios, si quedaran, tendrían que explicar cómo gracias a su “justicia”, después de 18 años, Venezuela es el país más desigual del hemisferio y uno de los más paupérrimos del mundo. Cómo es que tenemos una mínima casta de comunistas super ricos en el poder, con propiedades, hijos y familias enteras en el exterior, mientras al resto de sus “pares” nos asesinan y no tenemos comida, medicinas, seguridad, educación ni futuro. ¿A qué igualdad se referían? ¿Qué “igualdad” existe cuando Maduro puede meternos a todos en la cárcel y nosotros no podemos hacer lo mismo con él y ni siquiera hacer elecciones para que se vaya?

¿Qué hace chavista a un chavista?

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Miguel Aponte @DoublePlusUT

El gobierno permite un saqueo igual que arma delincuentes, hace juicios militares a civiles, decreta aumentos salariales, hipoteca Citgo, regala el petróleo, saquea el oro de las reservas o expropia empresas; así igualmente, de un momento a otro, se inventó una constituyente. Entonces, de repente, Maduro llama a las comunas, a los militares, a los obreros, a la MUD, a la CEV, al mismísimo Papa y, si nos descuidamos, a todos nosotros, para montar una “constituyente”: ¿no querían elecciones? ¿no querían diálogo? Ahí los tienen pues. Para el dictador todo tiene que depender de él y como desde hace tiempo sabe que no ganaría una elección ni en Miraflores, decidió ahora que “concederá” una constituyente. Eso sí, una constituyente que no esté en la constitución, que sea ilegal y bien ilegítima.

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Maduro no quiere entender que cuando un gobernante enfrenta a una persona lo que tiene enfrente es una opinión, pero cuando tiene a todos los ciudadanos enfrente lo que tiene en las narices es una decisión. No tiene que llamar a nadie; el ciudadano ya está llamado, está en la calle, sabe lo que quiere, está perfectamente consciente de lo que le conviene, quiere y necesita el país y lo que decidió hacer el ciudadano -incluya usted a los chavistas, porque las excepciones son enchufados, sometidos o están chiflados- es cambiarlo a él, a Maduro. Lo que todos queremos es acabar con este régimen absurdo, criminal y estúpido. Lo que debe es permitir al ciudadano que haga ya lo que de todas formas va a hacer, aunque él se oponga: liberar a los presos políticos, respetar a la Asamblea Nacional, cambiar al TSJ y fijar elecciones libres y democráticas, en suma: cumplir la Constitución. Pero, en cambio, Maduro prefiere patear también a los chavistas imponiéndoles el peor parricidio imaginable: destruir la constitución de 1999, ¡el único legado perdurable que dejó Chávez! Aclararemos, al fin, algo que nos intriga hace tiempo: qué hace chavista a un chavista, ¿las órdenes del jefe de turno o qué?

El enigma del mundo

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SICA5, Sociedad instituyente y clínica de la alteridad. Un acercamiento a la obra de Cornelius Castoriadis. Resistencia, alteridad y autonomía. Quinta fase, 2015-2016, 9 de noviembre de 2016, 12h00m, México, DF. LA INSTITUCIÓN IMAGINARIA DE LA SOCIEDAD: OPUS MAGNUM. Responsable: Dr. Rafael Miranda Redondo. Sesión 15/15: LAS SIGNIFICACIONES IMAGINARIAS SOCIALES, 571 – 576. Líneas de trabajo: Dimensión social‐histórica de la imaginación radical; hacer pensante.

Miguel Aponte

La realidad no se conforma con lo que está allí, sino con lo que el ser humano y la sociedad en su conjunto “pone” allí. Hay, efectivamente, una realidad y está allí pero, primero, no está separada de nosotros ni nosotros de ella, segundo, ¿bajo qué respecto iba a poder ser íntegramente descifrada por la mente humana?; y, tercero, ¿cómo entender que habría una esencia de esa realidad o cosa más allá de la prueba evidente de la existencia de miles de formas vitales que ha habido y existen en ella? Para Castoriadis, el mundo se presta para ser comprehendido, pero nunca de “parte a parte” y nunca solamente por nosotros, sino que es suficientemente versátil como para ser “conocido” y “usado” por aquellos miles de formas de vida que han sido y que serán.

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Cornelius Castoriadis

En cuanto atañe al ser humano, son “esquemas de significación” (2010:573) los que construyen su “realidad” para cada sociedad dada. ¿Qué quiere decir esto? Pues que tales esquemas dan lugar al “kosmos koinos” (2010:572), mundo común, mediante la institución de todos sus aspectos -apuntalados, claro está, en el primer estrato natural-: ¿Qué es? ¿Qué vale? ¿Qué es factible? Por tanto, lo posible no efectivo, lo ficticio y lo falso también quedan instituidos.  Todo esto dibuja un “modo de ser” de la sociedad de que se trate y abarca mundo natural y mundo social. Todo se articula enmarcado en las significaciones imaginarias sociales centrales o nucleares y se especifica gracias a instituciones y significaciones imaginarias segundas. Segundas no por ser subsidiarias, derivadas o menores, sino porque se crean y mantienen unidas por las significaciones centrales.

Lo instituido y lo instituyente no es que simplemente se sustituyen, sino que de alguna manera coexisten alterando y alterándose perpetuamente; así, lo instituido es alterándose y lo instituyente sería porque está potencialmente entre las posibilidades del por-ser. Ambos, además, necesariamente, a la vez comparten y se les escapa “el enigma del mundo -a secas-” que, como resulta obvio, no se encuentra en lo instituido sino como potencial; pero, atención, tampoco necesariamente en el instituyente, sino “en tanto fuente y origen de alteridad o autoalteración perpetua (2010:573)”[1].

El recubrimiento que “garantizan” las significaciones imaginarias sociales de la sociedad considerada, aunque cubre todo para que tenga sentido, no puede ofrecer sentido para todo presente y todo futuro potencial y deja, porque sí y siempre, fuera, ese enigma del mundo que, como “inagotable provisión de alteridad”, “desafío irreductible”, “puede ser a veces y es de una gravedad decisiva”.

La advertencia de Castoriadis es de una incomodidad casi insoportable para todo aquel quien se proponga la interpretación de la historia humana y su transformación; y, mucho más, para quien espera poder contribuir al esfuerzo creador de nuevas realidades sociales; esto es, para quien como ciudadano decide participar en el hacer-pensante de la política, “componente esencial” de la auto-transformación.

La cultura de izquierda que hasta ahora se ha creído “portadora” de la fuerza transformadora per-se podría estar en una situación muy comprometida y, bien vista, tendría un esfuerzo pendiente de realizar: ¿de qué manera no reproducirá los esquemas y las significaciones que pretende superar? ¿A título de qué su acción dará lugar a la alteración deseada de la sociedad? Parece que permanecen asuntos pendientes de mucha monta por considerar.

Caracas, 7 de noviembre de 2016

[1] Textualmente, Castoriadis dice: “Y también se le escapa el ser mismo de la sociedad en tanto sociedad instituyente: es decir, por último, en tanto fuente y origen de alteridad o autoalteración perpetua”.

SICA5, Sociedad instituyente y clínica de la alteridad. Un acercamiento a la obra de Cornelius Castoriadis. Resistencia, alteridad y autonomía. Quinta fase, 2015-2016, 9 de noviembre de 2016, 12h00m, México, DF. LA INSTITUCIÓN IMAGINARIA DE LA SOCIEDAD: OPUS MAGNUM. Responsable: Dr. Rafael Miranda Redondo. Sesión 15/15: LAS SIGNIFICACIONES IMAGINARIAS SOCIALES, 571 – 576. Líneas de trabajo: Dimensión social‐histórica de la imaginación radical; hacer pensante.