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“Una investigación sobre las causas de la riqueza de las naciones”, 1776, es la obra más reconocida y por la que recibirá más méritos sociales su autor, Adam Smith. Se plantea problemas que están directamente sugeridos en el título. A Smith le va a importar reflexionar sobre lo que es la riqueza, cuál es su naturaleza, cómo se crea o produce, cómo puede ser que esta aumente desde la perspectiva de la categoría de nación –una figura históricamente consolidada para su momento– o país. De esta preocupación va a surgir la problemática de las ´teorías del valor´, asunto central de la economía política, que Smith va a encuadrar desde la perspectiva de las ideas de ´prosperidad´ o ´progreso´.

¿De qué asuntos concretos se va a ocupar Smith en su obra? Son los siguientes: la división del trabajo, el mercado, dinero y moneda, el problema de los precios, el trabajo, los salarios, los beneficios, la renta, la acumulación del capital; por otro lado, va a dedicarse también a examinar los diferentes sistemas de organización del asunto económico: el mercantilismo y las teorías fisiocráticas, aún vigentes para ese momento y que él va a superar. Se ocupa de la participación del Estado en la economía y de ver las políticas públicas que protegerían a la sociedad en su conjunto de los intereses parciales de la misma sociedad, refiriéndose particularmente a los capitalistas.

Ahora bien, no olvidemos, desarrolla todo su modelaje desde la perspectiva o idea de un ´orden natural´: de acá va a derivar todo y más: el orden natural va a estar en la base del conjunto de meta-supuestos que le van a servir para levantar su teoría. Al ´orden natural´ va a responder un ´individuo natural´, este va a tener ´derechos naturales´ que estarán sustentados en una ´libertad natural´.  Esta libertad se va a asentar en la ´tendencia´ del individuo a buscar su beneficio, su propio bienestar.

Curiosamente, cuando el individuo se dedica a esto –a su propio beneficio– va a terminar beneficiando a toda la sociedad. Bueno, finalmente y como corolario, este individuo tiene necesariamente que “ser” definible de alguna manera, tiene que “ser” y ser además invariable en todas partes y en todo momento histórico: estamos, como se ve, bajo dominio platónico. Smith es un hijo de la Ilustración y el positivismo. Por otra parte, Smith creía en el progreso humano como un asunto inherente a su condición racional. El hombre y la sociedad debían pasar por unas etapas bien definidas y es por eso que ambos son modelables bajo una teoría del desarrollo. Él construirá su propio etapismo.

Todavía Smith no es meramente un economista-funcionalista. Su obra está sellada por una visión compleja de la sociedad y contiene aspectos de política, derecho, moral, psicología, historia, que además plantea en forma interdependiente. Es por esto que a la economía se le llamaba entonces ´Economía Política´. No se reducía a lo económico, aunque desde el principio mantuvo la pretensión de someter todo a lo económico, según la moda positivista de la época.  Esta obra junto con la “Teoría de los sentimientos morales”, 1759, formaría parte de un proyecto más general que se terminaría con otro tratado sobre jurisprudencia que no concluyó.

La riqueza de las naciones, como más popularmente se le refiere a esta obra, está formada por cinco libros que, descritos en forma breve, dedicó a: primero, causas que originan la riqueza; segundo, la naturaleza del capital; tercero, desarrollo económico en distintas naciones, él trabajó particularmente con Inglaterra y los Países Bajos; cuarto, sistemas económicos y comercio internacional; y, quinto, el gobierno.

Smith parte de la idea de que es el trabajo el que proporciona lo que necesita el hombre y la sociedad. Es la fuerza de construcción primigenia de la sociedad. Este énfasis en el trabajo es un cambio respecto a las consideraciones que antes habían realizado los fisiócratas y mercantilistas que le precedieron. Así, para Smith el fondo anual de trabajo proporciona lo que se consume anualmente en cualquier país y también lo que se compra a otros países. Ahora bien, el trabajo es factor ´originario´, pero no es el único factor de la producción; después de una fase social primitiva, Smith ve aparecer a la división del trabajo.

El trabajo dará lugar donde quiera que se permita su desarrollo a la división del trabajo y esta división incrementa la producción y prepara a la industria para el cambio tecnológico que él mismo suscita. Todos ganan, en teoría, incluso el obrero. Un detalle importante es que ésta división del trabajo no es el resultado de alguna “sabiduría humana” o  “plan” maestro, sino que deviene más bien de forma espontánea gracias a cierta inclinación natural y humana a traficar e intercambiar. Y lo que motiva todo es, se dijo antes, el interés personal.

Andrew Salgado 2

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Así las cosas, es fácil entender la articulación que sigue, veamos: el interés personal –cualidad natural– apuntala el trabajo, éste origina de forma espontánea la división y especialización de o sobre las tareas y procesos y esto promueve y desarrolla aún más el intercambio, primero de bienes y servicios; eventualmente, aparece el dinero –la moneda– que, como medio de cambio y pago, viene a facilitar los intercambios mercantiles. Su participación hace aparecer en forma patente los precios y con ellos el valor de cambio mercantilizado. Este desarrollo da lugar a una economía o circuito financiero que viene a ser sustento transaccional y contracara, por decir así, del circuito real de la economía.

Dado que el elemento o variable que hace posible todo este entramado económico es el trabajo: el que acumula trabajo lo traduce en bienes y/o en capacidad de compra de otros bienes, entonces, ese trabajo es el gran concentrador de energías productivas, el gran creador de valor. Entonces, por consecuencia, el trabajo es (tiene que ser) la medida efectiva del valor de todas las mercancías. Todo esto no puede sonar más lógico, porque, sin trabajo ¿qué tendríamos? Sin trabajo solo tendríamos la naturaleza en estado bruto, es decir, exactamente lo mismo que el jabalí, el buey, el león o el caracol. El trabajo es pues esencial, causa esencial, diría Aristóteles o Platón.

Ahora bien, ese trabajo que es medida esencial y definitiva de la riqueza para Smith, para llevar a cabo esta función requiere de una condición particular que es exigencia o deriva de la necesidad-uso que le está asignando: requiere que el valor de ese trabajo sea constante, ¿de qué manera? Veamos:

“Las cantidades iguales de trabajo deben ser en cualquier tiempo y en cualquier lugar de un valor igual para el trabajador”, así “el trabajo no variante nunca de su propio valor es la única medida real  y definitiva que puede servir en cualquier tiempo y en cualquier lugar para valorar y comparar el valor de todas las mercancías. Es su precio real; el dinero no es más que su precio nominal.”

Nótese que esta teoría no tiene para nada en cuenta la demanda del bien para explicar su valor; se basa únicamente en los costos de producción. Entonces, digamos de paso, que es por aquí que van a intervenir los teóricos de la economía marginalista, que hará su aparición dentro de cien años, alrededor de los años 1870´s.

La división del trabajo, además, daría origen a los medios de cambio requeridos para la realización de intercambios sobre una base estable y entonces aparece la moneda, el dinero. Todo esto, notemos, da vueltas otra vez sobre la noción de valor porque ¿adónde nos va a llevar la idea de trabajo, división del trabajo y la existencia de medios de cambio? Respuesta: al valor de cambio, otra vez. A la teoría del valor, otra vez. Bueno, y todo está montado sobre el valor de uso, que se presume allí. La moneda no es el valor en sí. Es solo referente de medida y medio de cambio. Esto para Smith. Inmediatamente Smith va a sugerir la creación de papel moneda y sobre este entramado se montaría el sistema bancario.

Entonces, tenemos que al comienzo el trabajo medido por su cantidad es el único elemento del valor de cambio, pero con el desarrollo económico y sus complejidades la formación de los precios debe considerar tres elementos: el salario, el beneficio y la renta o arrendamiento. Estos no son más que las remuneraciones de los tres factores de producción: el trabajo, el capital y la tierra. Estos factores se despliegan entre tres sectores: la industria, la agricultura y el comercio.

Smith identifica las clases sociales detrás de estos factores: los trabajadores, los capitalistas y los latifundistas o rentistas. Y nota que sus motivaciones nunca podrían ser las mismas de modo que habría contradicciones. De paso, notó que tampoco esas motivaciones van a coincidir con el interés general.

El salario compensa al trabajo. El beneficio resulta del uso del capital acumulado en la producción. La renta aparece con la privatización de la tierra. Para Smith estos rentistas prediales “recogen donde no han sembrado”. El pago a esos factores de producción daría lugar a remuneraciones promedio para cada uno de ellos en cada país. Esas tasas medias fueron entendidas por este autor como ´naturales´. Así que el ´precio natural´ de un bien debe ser suficiente para pagar el trabajo, la renta y el beneficio que esconde el mismo, que se han necesitado para su producción. Los precios reales van a tender todos a sus precios naturales por obra de la competencia.

¿Cómo operaría esto? Si un capitalista quisiera cobrar un precio superior o pagar un salario inferior, perdería clientes o trabajadores, o ambos. Esto es la competencia cuando no se oligopoliza o monopoliza o interviene. Cuando lo predominante no es la competencia, los precios serán los más altos que se puede conseguir. Para Smith los salarios se van a formar en el conflicto entre trabajadores y capitalistas y los empresarios van a tener ventajas en esta transacción. Va a existir lo que se conoce como “salario de subsistencia”, el que permite mantener a raya la capacidad de existir y mantenerse productivo, junto con su familia.

Como los beneficios registran porcentajes que pueden diferir de una rama a otra de la producción con mucha volatilidad, Smith propuso que se midiera a partir de la tasa de interés; así la “tasa de beneficio” debería tender a aquella. Los capitales se moverán de acuerdo con la tasa de beneficio y, a largo plazo, deberían tender a igualarse, de no haber otros cambios en la estructura del mercado y la demanda. El Estado va a intervenir y restringir la competencia, siempre para Smith protegiendo a los empresarios en perjuicio de los consumidores.

Smith daría lugar a los conceptos de “ingreso bruto” e “ingreso neto”. El primero incluye la suma de la producción del país y el segundo deduce los gastos de mantenimiento del capital fijo y de lo que corresponde del capital circulante a la moneda. Notemos cómo se igualan en la contabilidad social del país el valor de la producción con la remuneración de los factores que intervienen en esa producción. De esta manera se iguala producto e ingresos. Otra ecuación derivada de las teorías de Smith es que el ahorro se iguala a la inversión, pues constituye el fondo a partir del cual será provista la demanda de fondos para ese fin. Todo esto dará lugar a la moderna contabilidad social.

Para Smith había etapas del desarrollo económico para todo país, estas se calificarían por el modo de subsistencia dominante: pueblos cazadores, pueblos pastores, pueblos agrícolas o feudales y naciones comerciantes. Está muy clara aquí la creencia en la línea de progreso dominante en toda sociedad humana. Etapas aquí significa que necesariamente se pasa de una  a otra o se desaparece.

 

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